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RIESGO PARA LA SALUD EN TRABAJADORAS DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO.

Autores: Lucía Artazcoz, Salvador Moncada.

Introducción

En las últimas décadas se ha producido un aumento espectacular del número de mujeres en la administración pública. Si en 1976 sólo había 78.000, en 1992 se había incrementado en un 231% pasando a 260.000. Durante el mismo periodo el número de hombres pasó de 355.000 a 517.000, lo que significaba un incremento del 46%. Es evidente que esta entrada masiva de las mujeres, con características sociosanitarias diferentes a los hombres, requiere una reorientación de las políticas de salud laboral en este ámbito, reorientación que en cualquier caso también debería realizarse en todo el mercado laboral.

El discurso tradicional de salud laboral se ha centrado en la prevención de los riesgos tangibles del entorno de trabajo, riesgos físicos, químicos o biológicos. Se ha abordado por tanto desde la seguridad - prevención de accidentes de trabajo - o la higiene - prevención de la exposición a tóxicos. Este enfoque parece muy limitado para un mercado laboral que ha cambiado sustancialmente - con una terciarización progresiva de la economía, una población trabajadora más envejecida y la entrada de la mujer en el mundo del trabajo - y una sociedad que también ha cambiado, valora la calidad de vida más allá de la ausencia de enfermedad y difícilmente acepta formas de gestión tan jerárquicas como antaño.

De la salud reproductiva al concepto de salud integral

Quizás, de los mencionados anteriormente, el cambio más importante ha sido la incorporación de la mujer en el mercado de trabajo lo que tiene consecuencias sobre las estrategias de salud laboral que deberá tener en cuenta los aspectos diferenciales de género.

Parece claro que a lo largo de la historia la salud de las mujeres ha sido poco estudiada y poco atendida. Históricamente ha sido definida desde los roles como madre y esposa. En la mayoría de los países, se contempla desde una óptica de salud maternoinfantil, planificación familiar o anticoncepción. De hecho se ha asumido durante muchos años que las diferencias en salud entre hombres y mujeres se debían a sus diferencias biológicas y por tanto se centraban en los aspectos reproductivos. Otras diferencias han recibido poca atención.

Sin embargo, desde hace unos años se utiliza el término "salud integral" entendiendo que la salud de las mujeres va más allá de la reproducción y significa no sólo bienestar físico sino también, ejercer más control sobre sus vidas y relaciones, tener información y recursos para tomar responsabilidades sobre su salud y la de su familia, en definitiva para escoger. Según una publicación reciente de la OMS, la division social de roles podría explicar las diferencias en salud existentes.

Un nuevo abordaje realmente efectivo para mejorar la salud de los trabajadores en general y los de la administración pública en particular, requiere analizar la situación, desde las características sociodemográficas de la población ocupada, su situación laboral, extralaboral y su estado de salud. Pero es necesario hacerlo desde un análisis de género. No es la misma la situación de las mujeres y los hombres en la administración pública - ocupan diferentes puestos de trabajo - ni tampoco lo es a nivel extralaboral y esta diferente exposición al riesgo determinará su estado de salud.

SESLAP. Última actualización 29-mar-04