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LA VACUNACION EN EL MEDIO LABORAL

Josep Lluís Taberner Zaragozá
29 de Abril de 1999

1. Introducción

El nuevo marco normativo diseñado en nuestro país en el ámbito de la salud laboral, a partir de 1996 con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y su posterior desarrollo reglamentario, aún no completado, ha supuesto, según nuestra opinión, la potenciación de una cultura preventiva en el medio laboral.

Salud y prevención son las palabras más citadas en dichas normativas, la salud es interpretada, como no podía ser de otra forma, en el sentido de la Ley General de Sanidad (1986) como salud integral del trabajador, es decir, no sólo la estrictamente relacionada con el trabajo sino toda ella. Al respecto considero interesante en el interés de mi ponencia, remarcar el hecho de que las causas de los problemas de salud en el trabajo son tres:

- Contaminaciones ambientales
- Posturas, esfuerzos osteomusculares y sensoriales individuales.
- Conductas personales, és decir, prácticas de trabajo peligrosas y estilos de vida insanos.

Efectivamente, el triángulo ecológico de la enfermedad funciona también en el ámbito laboral, i así cabe esperar que de la interacción de los múltiples factores dependientes del agente nosológico, con el del ambiente y el própio del huesped (trabajadores susceptibles), aparezca en determinados casos un daño, una alteración de la salud.

Segun esta línea de pensamiento, el riesgo en salud laboral es específico, pero también hay que considerar el inespecífico por susceptibilidad del huesped o estilos de vida insanos, en ocasiones es difícil deslindar donde acaba uno y empieza el otro, existiendo siempre un sinergismo entre los dos, de tal forma que se potencian mútuamente.

Es por ello que todas las metodologias preventivas de promoción de la salud, vacunas, cribados y consejos sanitarios, pueden y deben de ser empleadas para evitar alteraciones de salud en el trabajo, además de las ya clásicas en el mundo laboral de protección de la salud, más centradas en el riesgo específico. Hoy en día, la mayoría de los sanitarios están de acuerdo, de que es imposible de separar el riesgo específico laboral del inespecífico, que ambos interactuan determinando la enfermedad o el accidente. Si queremos ser consecuentes hay pués, que actuar a la vez sobre el uno y sobre el otro.

Nosotros a partir de ahora nos centraremos en la metodología vacunal y observaremos como también en este campo, es poco operativo el separar las políticas de vacunación estrictamente laborales de las comunitarias.

La vacunación de los trabajadores, en la propia empresa tiene en si misma un interés sanitario pero también sociolaboral, las repercusiones económicas son evidentes, desde ambos puntos de vista.

En éste aspecto, se ha de tener en cuenta la morbilidad en términos de incapacidad temporal (IT), con lo que adquieren un papel relevante ciertas enfermedades consideradas de gravedad moderada o leve, que raramente llevan a la muerte o a graves secuelas, pero que son importantes por los días de trabajo perdidos y los consiguientes costes económicos.

La importancia sociolaboral de las enfermedades infecciosas, se pone de manifiesto al observar la duración del absentismo laboral en función del diagnóstico de la enfermedad. En un estudio de 31.623 casos, se concluye que el 17,4% de las IT se debían a procesos infecciosos directos, entre los que la gripe fue la segunda causa más frecuente de IT por enfermedad común, después de las infecciones respiratorias agudas del tracto superior. En varios estudios se corrobora la importancia de una adecuada prevención de esta enfermedad, en términos de beneficio económico para las empresas, para el sistema de cobertura asistencial de la enfermedad por la seguridad Social o para otros gestores de la prestación económica de la IT por enfermedad común como son las Mútuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

Otras enfermedades no tan frecuentes pero sí graves, deben ser tenidas en cuenta en los programas de prevención en las empresas por un interés básicamente sanitario y de responsabilidad empresarial. Existen patologías en sectores concretos, como la hepatitis B en el mundo de la sanidad y la hepatitis A en la industria de reciclaje de residuos biológicos, que han de ser consideradas como objetivos de prevención para evitar un riesgo específico.

El tétanos, en particular, tiene un gran interés, sobre todo en sectores como el de la construcción, por el número de accidentes y personal con inadecuada vacunación previa, que trabajan en el mismo.

A título de resumen me parece útil recoger el listado de la Directiva comunitaria, (90/679), de las actividades en la que los trabajadores pueden estar expuestos a agentes biológicos susceptibles de ser prevenidos mediante vacunación, cabe considerar:

1. Trabajos en centros de producción alimentaria.
2. Trabajos agrícolas.
3. Actividades en las que existe contacto con animales y/o productos de origen animal.
4. Trabajos de asistencia sanitaria incluyendo unidades anatomopatológicas y postmortem.
5. Trabajos en laboratorios clínicos veterinarios y de diagnóstico.
6. Trabajo en unidades de eliminación de residuos.
7. Trabajo en instalaciones de depuración de aguas residuales.

2. Clasificación de las vacunas en el medio laboral

En el medio laboral cuatro son las razones que nos llevan a vacunar específicamente por un riesgo derivado del trabajo.

- Por presentar un incremento del riesgo de contraer una enfermedad transmisible evitable mediante la vacunación, es decir, por hallarse en contacto con agentes biológicos, o bién en un medioambiente de trabajo que incremente la susceptibilidad.
- Para evitar que los trabajadores sean fuente de contagio de otros compañeros de trabajo, como consecuencia de la concentración en locales y también para prevenir el contagio del personal objeto del servicio (infección nosocomial).
- Para salvaguardar la salud del trabajador en el caso de que por determinadas circunstancias (inmunosupresión, enfermedad crónica de base, etc.), tenga un riesgo superior de contagio o de complicaciones, tras la adquisición de una enfermedad transmisible en el trabajo.
- Para evitar la infección derivada de viajes internacionales, que tengan que realizarse por motivos de trabajo, a zonas geográficas de alta endemia de enfermedades infrecuentes en el país de origen.

Como puede observarse a poco que se medite en estas razones están muy mezclados tanto los riesgos específicos como los inespecíficos, el interés laboral y el sanitario, siempre bajo el denominador común de las repercusiones económicas sobre la empresa.

Siguiendo estos criterios, hay dos vacunas que se deben de aplicar de modo general a todos los trabajadores: las que previenen la gripe y el tétanos, en nuestro caso (Cataluña) tétanos y difteria de adulto.

Gripe

Dada la facilidad del contagio en el lugar de trabajo, al compartir locales cerrados en ocasiones mal ventilados, durante un elevado número de horas diarias, los trabajadores deben considerarse personas susceptibles del beneficio de los programas de vacunación antigripal.

La vacunación antigripal de todo el personal de les empresas, con o sin riesgos especiales, se justifica tal como se ha avanzado por el gran número de horas de trabajo perdidas por esta causa y su incidencia en nuestro medio. La vacunación debe realizarse anualmente (en octubre o noviembre), poniéndose en marcha los programas que utilicen los métodos de sensibilización que se consideren más apropiados en cada caso (cartas personalizadas, carteles, etc.).

Se deberían vacunar especialmente a aquellos trabajadores con un mayor riesgo de patologia respiratoria ya sea de origen profesional (neumoconiosis y asma profesional) o relacionada con el ambiente de trabajo (ambientes pulvígenos, temperaturas extremas, etc.)

Tétanos

La vacunación antitetànica es importante, sobre todo, en trabajadores manuales y fundamentalmente en los sectores agropecuario, construcción, etc., donde se producen heridas y en general soluciones de continuidad en la piel con mucha frecuencia. La incidencia de tétanos en España es baja, en Cataluña unos 10 casos anuales, pero dada su alta tasa de letalidad, superior al 40%, es recomendable la vacunación. De hecho constituye la única vacunación sistemática de la etapa adulta.

La pauta de vacunaciones del tétanos debe comenzar con el ingreso del trabajador en la empresa, de manera que se le administre la primera dosis en el momento del primer reconocimiento, En caso de estar ya vacunado, se debe poner la dosis de recuerdo cada 10 años. Los responsables de la salud laboral deben proporcionar un documento, tarjeta o carnet, donde se indiquen las dosis y fechas de vacunación. En Cataluña hemos propuesto siempre la utilización de nuestro carnet vacunal del adulto. Al mismo tiempo, se debe mantener un registro actualizado y advertir oportunamente al trabajador de las fechas de su vacunación.

Todo el resto de vacunas corresponden en su aplicación a aquellos trabajos que presentan un riesgo incrementado bién sea por sus características personales o de su puesto de trabajo.

Las directivas europeas, articulo 14, anexo II (93/88 EEC), establecen que estos trabajadores a riesgo, deben de ser informados de las ventajas y eventuales contraindicaciones de la vacunación, de los riesgos a que están expuestos. La vacunación tiene que ser ofrecida sin cargo para el trabajador en todos los casos en que se halle indicada.

Aquí citaremos tanto las vacunas más importantes de este apartado como las circunstancias de riesgo más habituales.

Hepatitis B

Puesto que la hepatitis B puede llegar a tener consideración de enfermedad profesional y/o accidente de trabajo, es responsabilidad de la empresa, fijar la estructura de organización para prevenir la hepatitis B en su ámbito y establecer todas las medidas de prevención de ésta, incluyendo un programa de vacunación.

Para ello, es preciso identificar a la población laboralmente expuesta, y ser capaz de llegar con el programa vacunal a todas estas personas aún no inmunes ni vacunadas.

Serían actividades laborales con definido riesgo de exposición: sanitarios, fuerzas de seguridad, empleados de prisiones, profesionales de centros de higiene personal, manicura, pedicura, tatuajes i piercing, instalaciones deportivas, lavanderías, limpieza de edificios públicos, limpieza viaria, hostelería (limpieza de habitaciones), retirada de residuos urbanos, atención de policía mortuoria y forensía, etc.

No se considera necesaria la práctica de marcadores prevacunales dado nuestro nivel de endemia.

Sarampión, parotiditis y rubeola

La vacuna contra estas tres enfermedades víricas evitables, presentadas en único vial constituyendo la vacuna "Triple Vírica", es de carácter sistemático en Cataluña a la edad infantil y escolar como en todas las comunidades autonómas. Desde 1983 la morbilidad ha ido disminuyendo de manera constante.

Los virus salvajes han dejado de tener la gran difusión de otros tiempos, puesto que se han reducido las fuentes de contagio y la cantidad de susceptibles.

Sin embargo la cantidad de casos que aún aparecen con oscilaciones y referidos exclusivamente al sarampión, son entre los 40-100 casos anuales en Cataluña los cuales se concentran, en más del 50%, en los grupos de edad de 15-25 años. Las personas adultas presentan la inmunidad natural propia de los que han tenido el sarampión y los más pequeños tienen coberturas vacunales muy elevadas.

Estas consideraciones hacen comprensible que en las personas, generalmente jóvenes, del medio sanitario, tenga que evaluarse su riesgo biológico de cara a estas enfermedades en el momento de iniciar su actividad profesional. Los pocos o muchos casos que cada comunidad tenga, obviamente se concentran en los diversos centros sanitarios. La vacunación de los no inmunes es pués preceptiva en este medio.

Hepatitis A

El cambio del patrón epidemiológico de la hepatitis A en la población de Cataluña, medida durante los últimos años a partir de la prevalencia de anticuerpos anti VHA, demuestra una infección controlada muy baja entre los menores de 7 años, del orden del 5%. A partir de los 25 años se produce un salto importante, que sitúa en poco tiempo los porcentajes de infección en el 90% entre la población mayor de 35 años.

Este panorama da lugar a un gran número de susceptibles entre los grupos de edad que están por debajo de los 25 años, al mismo tiempo que la mayor cantidad de casos se produce a partir de esta edad.

La indicación de esta vacuna, se concreta en una serie de colectivos profesionales de mayor riesgo, por posible contacto con excretas humanas: trabajadores sociosanitarios, de instituciones cerradas y para deficientes mentales, personal de limpieza, cuidadores de guarderias, trabajadores de instalaciones de depuración de aguas residuales, etc. En algunas publicaciones se plantea la vacunación de manipuladores de alimentos por el riesgo de brotes epidémicos que su trabajo entraña y también, finalmente, a viajeros a zonas de alta endemia.

Los marcadores enzimáticos solo resultan eficientes a partir de prevalencias de infección superiores al 27%, lo que significa que se puede vacunar directamente a todos los trabajadores de riesgo, por debajo de los 30 años.

Vacunas del viajero internacional

Cuando por motivos de trabajo se ha de viajar a paises hiperendémicos en determinadas enfermedades, es necesaria la coordinación con las instituciones sanitarias encargadas de la vacunación internacional, ya que los consejos vacunales dependen de la zona concreta a la que se vaya a desplazar el trabajador y del curso de determinadas epidemias (fiebre amarilla, fiebre tifoidea, cólera, etc.).

Vacunas para riesgos muy concretos

Bién sea por motivos de trabajo o por mayor susceptibilidad personal cabe considerar en último lugar un conjunto de vacunas de gran interés en la situación concreta en que se hallen indicadas. Así, por ejemplo, para trabajadores de zoológicos o de laboratorios relacionados con el virus de la ràbia, la vacuna contra esta enfermedad, o la del carbunco, si es el caso.
También se ha postulado la vacunación del personal sanitario con la vacuna antivaricela para evitar la transmisión del virus de la varicela-zoster en el hospital, ya que son susceptibles entre un 1-7% de los profesionales de este sector, que en su momento no pasó la enfermedad. Al respecto cabe decir que es efectivo el cribado serológico prevacunal frente a la varicela para identificar a los susceptibles.

La vacuna antipneumocócica se recomienda en situaciones de riesgo personal relacionado con la inmunodepresión o problemática cardiorespiratoria, para evitar en esta población las frecuentes infecciones respiratorias que padecen.

Finalmente, tenemos que hacer una referencia a la vacuna de la BCG, para prevenir la tuberculosis que al menos por lo que respecta a Cataluña, es sustituida por la práctica del test tuberculínico al inicio de la actividad profesional. El PPD se debe repetir cada 6 meses en los tuberculin negativos, e ir seguida de quimioprofilaxis secundaria en los convertores.

3. Aspectos operativos de los Programas de Vacunación en las empresas

Los programas de vacunación en el seno de la empresa, no difieren de los que se llevan a cabo en otros ámbitos en cuanto a su operatividad, quizá lo más importante que cabe decir al respecto es que al tener como población objeto a personas adultas, con una frecuente historia vacunal anterior, es preciso iniciar el proceso y desarrollar la estrategia vacunal a partir de la historia clínico-laboral del trabajador.

Efectivamente, es en el contexto de la historia clínicolaboral, donde el personal sanitario de los servicios de prevención estará en condiciones de plantear su consejo vacunal. En dicho documento queda patente por un lado las características del puesto de trabajo es decir factores dependientes del ambiente, y a la vez los riesgos que suponen los agentes biológicos a que puede hallarse expuesto el trabajador, agente, y todo ello adquiere concreción a la luz de la propia susceptibilidad personal, es decir los factores dependientes del huesped.

Ante la ausencia de la vacunación de la serie inicial o vacunación incompleta de la misma, cosa más frecuente de lo que cabe esperar, dado el nivel de inmigración procedente del tercer mundo en las diferentes autonomías, habrá que remitir a los servicios de salud para que se proceda a la misma (DTP, Polio, Sarampión, Rubeola i Parotiditis).

Si la primovacunación es correcta la situación en que nos podemos encontrar es de carácter doble:

- Si nos hallamos ante un trabajador sin riesgos especiales únicamente hay que hacer un seguimiento del calendario de vacunación, que determina cada 10 años la revacunación de tétanos y difteria de adultos y el ofrecimiento con carácter general de la vacuna antigripal. Pensamos que dada la eficacia de la vacuna antigripal será posible reducir las incapacidades laborales en forma importante, a la vez que se proporciona a los trabajadores las ventajas de una inmunización a una enfermedad, que con mucha frecuencia tiene a la propia empresa como ambiente de contagio más favorable.

- Podemos hallarnos asímismo ante trabajadores con un riesgo incrementado tanto por sus características personales o relativo al puesto de trabajo, es decir, sujetos a diferentes tipos de riesgo como son el riesgo biológico por exposición a agentes microbianos, riesgo físico a medioambiental porque se hallen expuestos a situaciones "a frigore", que favorecen la aparición de determinadas enfermedades transmisibles, básicamente respiratorias; riesgo por susceptibilidad personal, que también preferentemente facilita infecciones respiratorias y finalmente riesgo geográfico inherente a los viajes internacionales. En este último caso el servicio de prevención deberá de buscar el asesoramiento de los centros especializados, ya que algunas vacunas de este grupo solo es posible hallarlas en los mismos.

La estructura necesaria para incorporar las vacunas en los servicios de prevención de las empresas se halla contemplada en los criterios para la organización de los recursos sanitarios de los Servicios de Prevención, aprobado en Consejo Interterritorial del Consejo Nacional de Salud, concretándose en una nevera y en un termómetro de máximos y mínimos. Los recursos materiales que hay que dedicar son considerablemente limitados, teniendo en cuenta las oportunidades preventivas que facilita.

Finalmente creo que existe una ventaja adicional a la introducción de la metodologia vacunal en el seno de la empresa y es que ella permite establecer una conexión habitual entre lo que en Cataluña llamamos el subsistema de salud laboral y el resto del sistema sanitario, conexión que desearíamos cada vez más estrecha.

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SESLAP. Última actualización 29-mar-04