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DENSITOMETRIA OSEA COMO METODO DE SCREENING

Dr, Luis del Rio Barquero

La Osteoporosis ha sido definida como un estado caracterizado por la presencia de una densidad ósea disminuida con deterioro de la microarquitectura del tejido óseo lo que provoca un aumento de la fragilidad y de la susceptibilidad a las fracturas. Esta definición relaciona conceptual y operativamente a la osteoporosis en términos de cantidad de masa ósea o de densidad mineral. Uno de los principales problemas de esta enfermedad es su detección ya que se caracteriza básicamente por no mostrar, francas en la mayoría de los casos, síntomas de su existencia hasta la aparición de sus temidas complicaciones como son las deformidades o fracturas. Este carácter silencioso dificulta su diagnóstico clínico.

Basándose en los criterios de la Organización Mundial de la Salud, se calcula que la prevalencia de la osteoporosis en España en el grupo de edad de 50-60 años en el sexo femenino es de un 17,2%, aumentando al 35,2 % en el grupo de los 60-70 años, para alcanzar el 52,5% en las mujeres mayores de 70 años. Estas cifras suponen cerca de unos 3 millones de mujeres según el censo de la población elaborado en 1991. En los hombres mayores de 50 años, la prevalencia es de un 8,3%.

Como se desprende de estos datos la prevalencia de esta enfermedad aumenta con la edad y afecta especialmente al sexo femenino, debido especialmente al déficit estrogénico que se da en la menopausia. La expectativa de vida esta aumentando y la edad de las mujeres en menopausia ha permanecido estable, encontrándose cercana al inicio de la década de los 50. Esto significa que las mujeres viven una parte significativa de su vida en período postmenopausico, y con una duración muy superior a la que se encontraron generaciones precedentes. Es lógico pensar que la atención sanitaria en esta enfermedad debe dirigirse a prevenir la aparición de su complicación más temida, las fracturas, antes que estas aparezcan. La enfermedad ya establecida es difícil de tratar por lo que es más práctico hacer intervenciones terapéuticas preventivas en las personas de riesgo que son las que tienen un nivel bajo de masa ósea.

La resistencia del hueso esta intima y fuertemente ligada al grado de mineralización del tejido óseo por lo cual, la medición de la densidad mineral ósea es en la actualidad la formula más fiable para valorar el estado de la resistencia del esqueleto. Es necesario resaltar, sin embargo, que la densidad ósea no es el único factor que condiciona la resistencia a la fractura, ya otros factores como la geometría ósea, la microarquitectura, la frecuencia de las caídas, participan también en el riesgo de fractura aunque la cuantificación del grado de influencia en cada individuo es difícil de hacer.

La medición de masa ósea es la única forma de conocer in vivo el estado de la resistencia de los componentes del esqueleto y aunque se pueden monitorizar los cambios óseos con el análisis de marcadores bioquímicos, la medición de los cambios de densidad sigue siendo la única fórmula para cuantificar la respuesta a la terapia o la influencia de procesos patológicos en el esqueleto. La incapacidad de predecir los niveles de masa ósea del individuo por otros métodos, incluidos los factores de riesgo clínico de osteoporosis, obliga a recomendar las mediciones de masa ósea.

Con estas premisas, los expertos proponen el diseño de programas de cribaje de la población que permitan identificar los sujetos en riesgo de osteoporosis y que se pueden beneficiar de recomendaciones terapéuticas.
Para que un programa de cribado tenga un impacto positivo en la salud publica, es importante disponer de medios diagnósticos fiables que permitan identificar con exactitud a las personas con riesgo de fractura y también de medidas terapéuticas eficaces que reduzcan las fracturas en la población identificada como de riesgo.

En este sentido, existen actualmente varias técnicas incruentas que permiten medir la densidad y el contenido del hueso con una buena exactitud y excelente precisión y que se amparan bajo la denominación genérica de densitometría. Cabe destacar entre ellas: (A) las técnicas basadas en la absorciometría radiológica de doble energía ya se encuentran preparada para hacer mediciones en cualquier parte del esqueleto [DXA] o dedicada solo al esqueleto periférico [DXAp] y (B) otras técnicas emergentes como los ultrasonidos que solo pueden acceder al esqueleto periférico.

DXA (axial o de esqueleto completo)

Desde su introducción comercial en 1987, la absorciometría radiológica de doble energía (DXA) se ha convertido en el método de exploración más asociado al rápido crecimiento en la aplicación clínica de la densitometría ósea. Durante este periodo, la exploración para medir la densidad mineral ósea (DMO) es considerada como una parte esencial de la evaluación de pacientes con riego de osteoporosis. El reconocimiento de la importancia del impacto de la osteoporosis en la población anciana, los costes para la salud pública y el éxito del tratamiento preventivo han conducido a una importante demanda de este tipo de exploración. Esta técnica de medición explora habitualmente los sectores del esqueleto con mayor riqueza de hueso trabecular y que sufren más fracturas osteoporóticas, como es la columna vertebral y el tercio proximal del fémur, aunque pueden estudiar también el esqueleto en su totalidad. Los avances tecnológicos han reducido considerablemente el tiempo necesario para la exploración pasando de los 15 con equipos de 1ª generación a escasos 10-20 con los de última generación y con una notable mejoría en la resolución espacial de las imágenes obtenidas. Como desventaja frente a los sistemas periféricos, resalta su coste que duplica o triplica a los equipos dedicados sólo al esqueleto periférico.

DXAp (periférica)

En la mayor parte de países, existen recursos limitados para responder a la demanda de la densitometría y por tanto la DXA no está disponible para todos los pacientes que podrían beneficiarse de la información que aporta. Además, la DXA esta considerada como una prueba cara o compleja por la necesidad de remitir a los pacientes a centros hospitalarios. Por tanto, a pesar de la amplia popularidad de los estudios de la DMO en la columna y fémur, en los últimos años se ha reavivado el interés por los equipos de DXA dedicados, que son pequeños, de bajo coste y dirigidos a explorar el esqueleto periférico. Estos equipos ocupan poco espacio, suelen ser fácilmente transportables, de funcionamiento sencillo y exponen a una dosis de radiación excepcionalmente baja para el paciente. Las regiones que suelen medir son el antebrazo (radio y cúbito) y el calcáneo. El tiempo de exploración para la medición de DMO en las regiones de hueso trabecular o cortical se ha reducido a 2-3 minutos.

Ultrasonidos

Otra técnica periférica es la medición cuantitativa del hueso mediante ultrasonidos. El interés de los ultrasonidos como un instrumento clínico para investigar el estado del esqueleto fue iniciado por Langton y col. que demostraron que la atenuación de los ultrasonidos (BUA) en el calcáneo puede discriminar entre las mujeres ancianas que han padecido una fractura de cadera reciente y las mujeres sanas sin fracturas. Durante la pasada década, los equipos comerciales de ultrasonidos han sido capaces de medir la velocidad de transmisión de los sonidos (SOS) así como la BUA en el calcáneo y en dedos de la mano. Los ultrasonidos son muy atractivos por la ausencia de radiaciones ionizantes, son equipos económicos y transportables.

Elección de la región a medir

La columna y fémur son valorados como las regiones más importantes por que son las regiones que sufren con más frecuencia fracturas osteoporóticas, causan una alteración más importante de la calidad de la vida, y cuentan con una significativa morbilidad y mortalidad. También, una gran cantidad de investigadores prefieren la densidad ósea del hueso trabecular vertebral como la información más relevante por su rápida respuesta al envejecimiento, enfermedad y tratamiento. La premisa en la que podemos basar la sustitución de la medición de la columna y cadera por mediciones periféricas de DXAp en el antebrazo o por exploraciones con ultrasonidos del calcáneo se basa en que la osteoporosis es una enfermedad sístemica y la pérdida ósea no está únicamente limitada al esqueleto axial. Pese a ello, los coeficientes de correlación entre las mediciones en diferentes regiones del esqueleto están habitualmente entre 0,6-0,7 y por tanto la medición en una región es un fuerte predictor de cualquier otra región.

En uno de los estudios prospectivos más grandes que se han hecho, el estudio de fracturas osteoporóticas (SOF) que ha investigado a 9000 mujeres de edad igual o superior a los 65 años reclutadas en cuatro regiones de los EEUU, Cummings y col. [1] han demostrado en el caso de las fracturas de cadera que se predicen mejor por las mediciones de DMO en la cadera. Tales estudios confirman de forma fehaciente que la densitometría es una técnica útil que indica que una región es mejor a otras. En este sentido, Marshall y col [2], han publicado que si bien, las mediciones de DMO en cualquier región del fémur son los mejores predictores de la fractura de cadera, en cambio, las mediciones en columna tienen un valor predictivo similar al de otras regiones más distantes para las fracturas vertebrales.

Es importante separar las mediciones usadas para investigación clínica de los pacientes de las mediciones utilizadas para el cribaje. Aunque las mediciones periféricas son simples, más baratas y se correlacionan razonablemente bien (r=0,5-0,8) con las mediciones axiales, la correlación puede caer drásticamente cuando se exploran pacientes osteoporóticos. La situación se vuelve mas complicada cuando se pretende hacer el seguimiento longitudinal. La pérdida ósea perimenopausicas y el efecto de las diversas enfermedades y drogas pueden ser diferentes en varias regiones del esqueleto. Debido a que el hueso trabecular es metabólicamente más activo que el hueso cortical, responde más rápidamente a los estímulos y no es sorprendente que haya diferentes patrones de pérdida en las distintas regiones del esqueleto. En un individuo, las mediciones efectuadas en un hueso no predicen necesariamente con exactitud la densidad de otro hueso, aunque exista una correlación en las mediciones. Considerando individualmente a la persona con sospecha de osteoporosis, puede medirse varias regiones. En general, la columna lumbar (fracturas por compresión) y el fémur proximal (fracturas de cadera) es clínicamente las más valiosas. En los pacientes ancianos, las deformidades, enfermedades degenerativas y calcificaciones vasculares pueden hacer que la columna lumbar sea difícil de interpretar. En este caso, la cadera, el radio o el calcáneo debe usarse como una alternativa para predecir el riesgo de fractura.

El tema de la elección del lugar de medición es más complicado si se considera el cribaje masivo. Una exploración rápida, simple, barata es deseable para medir un gran número de pacientes. La exploración con DXA del esqueleto axial es improbable que cumpla con los requisitos debido a su costo y a la limitación siempre presente de los recursos. En estas circunstancias, una medición periférica como el calcáneo, antebrazo (radio) o mano es adecuada para estratificar el riesgo en grandes grupos de población. La introducción de equipos innovadores de DXA periféricos ha resuelto muchos de las desventajas de las antiguas tecnologías del SPA. Para cribajes masivos, los ultrasonidos son de interés ya que eliminan el aspecto preocupante de la exposición a las radiaciones ionizantes.

Aunque ampliar el acceso a las mediciones óseas a un mayor número de personas es deseable, las mediciones de la densidad ósea en un único sector del esqueleto representan un reto para los médicos. Los coeficientes de correlación indican que, si bien, las mediciones de densidad mineral ósea en un determinado sector del esqueleto se correlacionan con las mediciones de cualquier otra región del esqueleto esta correlación es imperfecta (valores de r entre 0,5-0,8) y puede ocurrir una deficiente clasificación de los pacientes.

En la etapa precoz la postmenopausia, sin embargo, la discordancia en la DMO es más prevalente. La masa ósea puede ser normal en una región y baja en otra. Existe un contraste con los estudios previos que comparaban la frecuencia de las regiones del esqueleto que son osteoporóticas con las regiones del esqueleto que son normales u osteopénicas. En este tipo de estudios cuando se realizan con mujeres de 50 a 59 años, el 8-12% fueron normales u osteopénicos en una región, pero osteoporóticos en otra. Esto en definitiva iría en detrimento del cuidado de los pacientes ya que una mujer que podría beneficiarse de un tratamiento con terapia hormonal sustitutiva (THS), moduladores selectivos de receptores estrogénicos, o bifosfonatos para prevenir la pérdida ósea por que la medición de masa ósea en su muñeca, talón o dedo es normal cuando de hecho la densidad ósea de la columna o cadera es baja. Estos errores potenciales deben ser minimizados. Las recomendaciones para este tipo de mediciones pueden ser las siguientes:

Pacientes con DMO periférica de cribaje normal y a los que se debe realizar medición axial.

-    Pacientes postmenopausicas que no reciben tratamiento y preocupación por el estado de su esqueleto y por la prevención, a quienes no tienen previamente contraindicaciones para THS, bifosfonatos o SERM si se descubre un estado de masa ósea baja.
-    Historia familiar de fracturas osteoporótica, habito tabáquico, estatura elevada, o delgadas.
-    Pacientes con medicación que pueden resultar en una disminución de la masa ósea o con patologías (hipertiroidismo, trasplante, malaabsorción, gastrectomía, hiperparatiroidismo, inmovilización, etc.
-    Pacientes que con un aumento de los marcadores bioquímicos de metabolismo óseo (p.j.-aumento de 1DE por encima del rango superior para mujeres premenopausicas en los marcadores urinarios telopeptido-N [NTX], telopeptido-C [CTX], deoxipiridolina [DpD]).
-    Antecedentes de fracturas por fragilidad.

Los programas de cribaje en los que se utilicen pruebas de densitometría periférica deben considerar la inclusión de un pequeño informe que ayude tanto al paciente como al médico a entender la medición.

Referencias bibliograficas.

1.    Cummings SP, Black DM, Nevitt MC. Bone density at various sites for prediction of hip fractures. Lancet 1993, 341: 72-75
2.    Marshall D, Johnell O, Wedel H. Meta-analysis of how well measures of bone mineral density predit occurence of osteoporotic fractures. Br Med J 1996 312:1254-1259

SESLAP. Última actualización 29-mar-04