El dolor lumbar es el síndrome doloroso local de aparato locomotor
más frecuente. Es una causa común de consulta y de incapacidad
laboral. Sus mecanismos son complejos e insuficientemente entendidos.
Su manejo es motivo de permanente controversia y gran parte de
los tratamientos utilizados carecen de una adecuada evidencia
científica.
El dolor lumbar ha sido clasificado en específico y no específico.
El dolor lumbar específico (DLE) puede ser secundario a infección,
tumor o fractura de la columna, espondiloartropatías y una larga
lista de enfermedades poco frecuentes. Así mismo procesos viscerales
(fibrosis retroperitoneal, tumores abdominales, infecciones y
patología vascular) pueden ocasionar DLE. El tratamiento es el
de la enfermedad que causa el dolor.
El dolor lumbar no específico ( DLNE) es mucho más complejo, frecuente
y discutido. Ha sido atribuido a patología discal (hernia), enfermedad
degenerativa de articulaciones apofisarias, estenosis de canal,
espondilolistesis, síndromes ligamentarios y musculares. Sin embargo
frecuentemente es difícil de conocer la causa precisa del dolor.
Para el tratamiento del DLNE disponemos de abundante información,
pero escasa evidencia científica. Desde el punto de vista clínico
el DLNE es útil clasificarlo en agudo, subagudo y crónico. El
DLNE agudo generalmente tiene buen pronóstico y existen guías
de práctica clínica basadas en evidencia que recomiendan un diagnóstico
básico ( descartar patología específica, diferenciar dolor lumbar
de dolor radicular) y un tratamiento basado en analgesia, relajantes
musculares, el mínimo tiempo de reposo en cama, rápido entorno
a la actividad habitual y considerar factores psicológicos del
paciente. Hay poca evidencia de que los ejercicios mejoren el
DLNE agudo. Existe controversia respecto a la efectividad del
tratamiento manipulador y de las inyecciones epidurales.
El manejo del DLNE crónico es mucho más discutido. Existe evidencia
razonable de que el tratamiento médico (analgesia, AINEs, antidepresivos,
inyección epidural y facetaria, manipulación, programas de ejercicio,
TENS, ortesis, escuela de espalda) puede ser útil en algunos pacientes.
Sin embargo las ventajas de un tratamiento sobre los otros no
estan bien definidas.
Tiene gran importancia el manejo de los pacientes con dolor lumbar
agudo que presentan un retraso en su recuperación (4-8 semanas
de evolución) y reincorporación al trabajo, puesto que a partir
de los 6 meses de evolución sólo el 50% se reincorpora plenamente
al mundo laboral y a partir de los 2 años el porcentaje es prácticamente
cero. El problema, es que la mayor parte de los estudios fracasan
al intentar demostrar que un tratamiento determinado acelera el
retorno del paciente a su actividad laboral, especialmente si
se trata de dolor lumbar subagudo o crónico.