GESTIÓN DE SERVICIOS: INTERDEPENDENCIA DE ROLES
Al abordar este tema sería útil recordar y comentar cómo la
aplicación de los cuidados es quizá la práctica más antigua
de la historia del mundo. En el mundo animal, cada uno tiene
su rol específico, la hembra se ocupa de la descendencia prodigando
cuidados corporales facilitando el aprendizaje a las crías.
Para asegurar la continuidad de la vida del grupo y de la especie,
los humanos seguimos las mismas prácticas milenarias. La aplicación
de los cuidados corresponde al reconocimiento y a la prolongación
de una función social, participando directamente en lo que contribuye
al mantenimiento y desarrollo de la vida.
Durante siglos los cuidados no fueron propios de un oficio,
que ayudaran a otra persona a asegurarle lo necesario para la
vida. Cuidar y vigilar eran en definitiva un conjunto de actos,
que tenían como finalidad mantener la vida de los seres vivos.
Sin embargo cuidar al enfermo es algo que permanece en la historia
de los seres humanos aunque según en qué momento lo consideremos
tiene valor y significado distintos.
Para los antiguos griegos un hombre enfermo significa una naturaleza
alterada, no así para el mundo cristiano que propugna atender
re enfermo significa una naturaleza
alterada, no así para el mundo cristiano que propugna atender
al hombre hasta el límite de su vida creando instituciones que
cuiden a quien no tiene recursos. Con la llegada de la Edad
Media resurge la cultura, surgen las universidades, los hospitales
fundados por reyes y nobles se hacen más grandes y son las órdenes
religiosas, hombres y mujeres, quienes atienden al cuidado de
los enfermos y pobres. Sin embargo y desde el punto de vista
sanitario esto tiene poco valor y escasa eficacia.
En los S.XV-S.XVI y a pesar de los cambios culturales, políticos
y de mentalidad que se produjeron, éstos en el ámbito sanitario
siguen siendo insuficientes. Llegamos a los s. XVII - XVIII
done destacan las órdenes religiosas, y no es hasta mediados
del XVIII cuando la idea que perdura sobre el hecho de ingresar
en un hospital, es más la de morir que la de sanar.
Posteriormente comienzan a vislumbrarse y producirse cambios:
revoluciones, desequilibrios socio - políticos, avances científico
- técnicos, la modernización de los hospitales,
Esto trae
como consecuencia la necesidad de instituciones que prepararan
mejor para la renovación hospitalaria que se produjo tanto en
el Reino Unido como en EEUU y Canadá,..
Sin embargo no es hasta la Guerra de Crimea (1854) cuando F.
Nigthingale logra mejorar la organización hospitalaria, la alimentación,
los cuidados siendo su labor internacionalmente reconocida y
difundida en escritos cómo Notes of Nursing que contiene directrices
valiosas sobre enfermería y en los que comentaba que la intuición
sin educación no tiene valor alguno, y como rechazaría a una
enfermera sin educación específica. El verdadero mérito de esta
enfermera es haber destacado la importancia de la formación
sistemática poniendo las bases para crear una verdadera profesión:
Enfermera/o.
Si una profesión se funda inicialmente alrededor de una creencia,
podemos observar que la evolución de la profesión durante este
siglo y sobre todo en los últimos veinte años ha conducido a
que numerosas autoras hayan desarrollado diferentes representaciones,
más abstractas de lo que era Enfermería en sus orígenes, basándose
en la perspectiva única y diferenciada con que la Ciencia enfermera
contempla los fenómenos: persona, entorno, salud y cuidado.
Hoy nos planteamos cuestiones cómo: qué beneficio aportamos
como profesión a la sociedad, por qué se nos ve como un profesional
con habilidades y destrezas técnicas, que suele ser una persona
amable, dispuesta, que escucha,
Sin embargo el ciudadano
no parece tener muy claro cual es nuestro rol y no nos equivocamos
al pensar, que nos sigue viendo en demasiadas ocasiones como
auxiliar del médico. El cliente desconoce por tanto qué servicios
podemos prestarle para mejorar, su salud y su calidad de vida.
Los roles son los actos o conductas que se esperan de una persona
que ocupa una posición social determinada ( Marriner 1996)
Los roles tienen una estructura en relación con las posiciones,
las conductas y los individuos. Generan expectativas y creencias
que los otros mantienen respecto a nuestras conductas. La diferencia
entre las expectativas y el desempeño del rol puede generar
estrés de rol, que será mayor cuanto mayor sea ésta. Sin embargo
el aprendizaje del rol puede comenzar en la infancia mientras
se realiza el aprendizaje y cada uno se prepara para las responsabilidades
que deberá asumir en el mundo de los adultos.
¿Que rol hemos aprendido y por tanto desempeñamos las enfermeras?.
En teoría defendemos que nuestra profesión es una ciencia, con
un cuerpo de conocimientos pero nuestra práctica ,la seguimos
centrando más en la curación (rol dependiente) o en el papel
de colaborador (rol interdependiente) desdibujando así ante
el cliente nuestra posición y en definitiva nuestra profesión.
En estudios recientes, (Casanovas Calvet y cols,1995), uno de
cuyos objetivos era identificar si el usuario percibe el desempeño
del rol propio de la enfermera/o, ponen de manifiesto que éste
tiene una percepción ambigua del rol autónomo, siendo las personas
de más edad quienes piensan que la enfermera es la ayudante
del médico. Responden afirmativamente, sólo alrededor de un
10% (sobre 599 encuestados), que pedirían ayuda a la enfermera,
en el caso de la administración de inyecciones.
Parece que la evolución del trabajo de enfermería sigue a la
del trabajo del médico. Las enfermeras manifiestan cierto apego
hacia la técnica, dando oportunidad de probarse a sí mismas
en el intento de crear una imagen más relevante.
Sin embargo optar por un enfoque del cuidar, donde nos centremos
en la persona, individual y única, sus necesidades de salud
y expectativas,
abarcando a la familia y a la comunidad
en la planificación de los cuidados, permitirá que el usuario
receptor de nuestros servicios, perciba un rol esencial y diferente
de la enfermera (
rol independiente). La nueva definición de enfermera requiere
la aceptación y el reconocimiento de un rol propio no siendo
uno de los factores de insatisfacción la asunción de auxiliar
del médico, sino la depreciación de su rol que esto conlleva.
Es en 1955 cuando la American Nurses Association (A.N.A), publicó
un informe dónde se mencionaba una función más independiente
de la enfermera. Si la enfermera trabaja bajo una definición
de enfermería, se impone una responsabilidad de diseñar el método
que ha de utilizar y que tiene que ver más con los cuidados
que con la curación. Se trata de desmedicalizar los cuidados,
a partir de la definición que se dé a los cuidados de enfermería,
sin caer en lo que cualquier definición pudiera contener , de
estática, formal, dependiente y dogmática.
Siendo los cuidados la razón de ser de la profesión enfermera,
se puede apreciar que existe una gran diferencia entre curar
y cuidar. Cuidar no es todo aquello que lleva a cabo la enfermera
y que completa al tratamiento de la enfermedad. Su objeto no
está centrado en la enfermedad, ya que cuidar es un valor emergente,
y ante todo un acto de vida, individual y recíproco que significa
mantener la vida asegurando la satisfacción de un conjunto de
necesidades indispensables para la vida, pero que son diversas
en su manifestación (Collière, 1993)
Desde el inicio de la Enfermería profesional se ha tratado de
enmarcar en múltiples ocasiones el área de competencia de enfermería,
especificando cuál es la naturaleza de los cuidados. Este también
fue el objetivo de V. Henderson, creo que la enfermera es y
debe ser legalmente un profesional independiente capaz de hacer
juicios independientes,
(V. Henderson, 1994).
De acuerdo tambien, con M. Ugalde Apalategui (1995) cuando señala
que en la línea de profesionalizar el ejercicio de la enfermería
y asentar sus bases científicas la taxonomía Nanda, resulta
pionera
Cabe entonces preguntarse, ¿ valdría la pena considerar qué
estrategias podemos poner en marcha para que nuestra imagen
y en definitiva nuestro rol se revalorice?. Considero llegado
el momento de preguntarnos ¿cómo llegar a la consecución de
un rol independiente?. Podríamos asegurar que a medida que nuestra
profesión se profesionaliza adquirimos más independencia.
Numerosas autoras, tratando de delimitar la práctica enfermera,
han llegado a la definición de un rol, que representaría, un
conjunto de aptitudes necesarias para cuidar, la manera de actuar,
de vivir, de sentir lo que se hace al ejercer una función. No
es la función, es su expresión, en el sentido más amplio de
la palabra.
Sin embargo y a lo largo del tiempo transcurrido en el proceso
de profesionalización, se reconoce la existencia de un rol moral,
donde las actividades de la enfermera eran dejadas a su generosidad
y disponibilidad. A este se le suma después, un reconocimiento
alrededor de una cierta cualificación, rol técnico, es el que
le da a la enfermera un título y le confiere un estatus que
represente la institucionalización del rol de la enfermera,
y que según Collière es un catalizador de las prescripciones
médicas y de las expectativas del enfermo, sin aclarar la prestación
de enfermería.
Aproximadamente, no es hasta los años 70-80, cuando se introduce
el concepto de rol propio, y de que enfermería es una profesión
autónoma, integrada en un equipo y basada en unos conocimientos
científicos, técnicos y humanísticos
, según se indica
en un documento catalán de enfermería en 1982.
Más tarde,(1986) en un artículo titulado La Enfermería profesión
independiente se observa cómo a pesar de las nuevas tendencias
de la ENFERMERÍA MODERNA, existen entre el colectivo razones
que dificultan la asunción de un cambio, porque parece ser más
sencillo seguir igual que mantener un espacio propio o reivindicarlo
(Gusiñé, F 1986). Además sugiere la autora coherencia, cuando
decimos que enfermería debe ser una profesión independiente
en el organigrama de los diferentes centros
y la aplicación
del modelo elegido nos permitirá hablar de una filosofía de
cuidados,
y el modo de ejercer nuestra función .
Iniciados los años 90, en unas jornadas de la Asociación Española
de Enfermería Docente, celebradas en Toledo, se puso una vez
más de manifiesto que si nuestro modelo, es un modelo basado
en la dependencia a otros profesionales, nuestros actos estarán
encaminados a cumplir y a actuar según órdenes
..si pensamos
que la enfermería es una profesión con funciones propias y delegadas
,
Lo primero es aclarar la idea que tenemos de nosotros
mismos de lo que somos,
( Sastre Quintano 1991)
Por lo expuesto vemos cómo la función independiente de Enfermería
y en consecuencia su rol autónomo aún hoy, a las puertas del
próximo siglo, no se reconoce y carece de una definición, clara
y diáfana para todos, tanto para los responsables y gestores
sanitarios, profesionales de la salud, e incluso para el propio
usuario.
Significaría asumir una serie de actitudes: responsabilidad,
respondiendo de nuestras acciones desde el compromiso con uno
mismo,
Identidad, creyendo en la función independiente,
dudar de ella significaría confusión, inseguridad en el planteamiento
de estrategias que ayuden a avanzar, necesidad de otros que
indiquen el camino,
Credibilidad, autoestima, tolerancia
respecto a la opinión de los otros, solidaridad, respeto por
lo que valen los otros y profesionalidad que no es sinónimo
de llevar trabajando muchos años, sino de tener nuestro propio
estilo, ser competentes en nuestro trabajo,
,requiere del
aprendizaje constante,
de la búsqueda del equilibrio y
de la armonía imprescindibles, para conseguir objetivos eficaces,
realistas y de calidad (Fernández et al 1.995).
Bajo el titulo ¿qué imagen tienen los médicos de las enfermeras
españolas? presentado en Cuenca por Frutos López y cols (XVII
Sesiones AEED, 1996), las conclusiones que obtuvieron fueron:
en cuanto al reconocimiento profesional, (del 46 al 79%) lo
que más valoran es la capacidad técnica, la valoración hacia
la enfermería es muy positiva, pero cuando se trata de reconocerla
como profesión, es francamente negativa cuando se trata de valorar
y reconocer el rol autónomo de la enfermera (del 7 al 26%),
a pesar de que hoy la imagen que pretendemos dar es de un alto
grado de conocimientos teórico - prácticos, un rol bien definido
con un alto grado de autonomía, capaz de desarrollar investigación
y potenciador de la formación continuada.
Otro trabajo presentado en las mismas sesiones por profesoras
de la Universidad de Alcalá de Henares, y cuya muestra estaba
configurada por profesionales de Enfermería sólo un 16% cree
tener un rol autónomo y sólo un 14,5% considera importante redefinir
el discurso enfermero para avanzar en el desarrollo profesional.
El propio Consejo Nacional de Enfermería señala en su Libro
Blanco (1999) cómo en casi todos los países del mundo en España
los servicios de Enfermería conforman un eje vertebrador del
sistema sanitario,
continúan jugando un papel primordial
significativo
pero no gozan del estatus o soporte socio
- económico necesario para realizar su potencial Quizá podríamos
establecer un paralelismo con lo que algunos manifiestan, si
en mi trabajo pusiera en práctica todo lo que sé, rendiría el
doble.
Nuestra realidad profesional nos muestra un panorama sorprendente
por lo que tendremos que considerar algunas de las nuevas tendencias
en enfermería. Tal y como señala Balderas (1995), estas consistirían
en: aplicar una metodología propia o el método científico, impulsar
la investigación, utilizar la taxonomía NANDA, potenciar el
desarrollo académico (Licenciatura) y acceder a los niveles
de decisión.
Si se quiere considerar a las/los enfermeras/os como profesionales
que prestan servicios, estos debieran transmitir exactamente
qué factores hacen que su puesto en el equipo interdisciplinar
sea particular e importante.(Kozier,1999).
Otros autores destacan que, un profesional que da servicios
necesita algo en lo que pueda creer, una cultura de logros permanente
que le desafíe a dar siempre lo mejor de sí, un sentido de equipo
que le nutra y le anime y determinadas normas y reglas que le
muestren el camino. Esta es la esencia del liderazgo ( Valarie,
1993) Sin embargo estamos de acuerdo con los que constatan que
el futuro de esta profesión no reside en los que fueron o son
líderes, sino en los estudiantes de enfermería de hoy y mañana.
Depositemos en ellos nuestra confianza.
A pesar de que el liderazgo no es el aspecto sobre el que centro
mi intervención, considero no está de más recordar que el liderazgo
y la gestión incluyen procesos que son esenciales para vitalizar
cualquier papel de enfermería.
Ha llegado por tanto el momento de enmarcar aunque sea brevemente,
diferentes conceptos (gestión, motivación,
) para llegar
a nuestra objetivo: conseguir la interdependencia de roles en
la gestión de servicios.
Blanchard( 1988) definió la gestión como trabajar con y a través
de los individuos, grupos y otros recursos para conseguir los
objetivos de la organización . El proceso de gestión es adecuado
para todas aquellas personas que pueden influir en la conducta
de los demás. Recordando que este proceso tiene cuatro componentes,
planificación, organización. motivación y control y algunos
consideran a la motivación el aspecto más importante de la gestión
ya que el empleado motivado trabaja con más rapidez y disminuye
los costes.
Bertalanffy en su teoría general de sistemas en 1975, proponía
que el trabajar en equipo tiene grandes probabilidades de conseguir
resultados de alta calidad,
. La comunicación es el puente
sobre el que se basa el trabajo en equipo.
Es incuestionable que la comunicación en una habilidad en la
gestión de enfermería, ya que como ser social el hombre es dependiente,
interdependiente e independiente, siendo el vehículo de relación
tanto la comunicación verbal como la no verbal. Para que ésta
sea eficaz procuraremos que sea clara, breve, sencilla, bidireccional,
vertical y horizontal
y entre otras cosas que los mensajes
tengan connotaciones positivas, esto hace que se recuerden mejor.
Si aceptamos lo que Anne Murphy (1996) proponía para trabajar
juntos no es necesario estar de acuerdo y aceptamos cómo la
clave de su propuesta estriba en la unión de los diferentes
puntos de vista para conseguir objetivos comunes desterrando
la idea de convencer a los demás, ha llegado el momento de propiciar
cambios significativos en nuestro trabajo que nos ayuden a encontrar
sin prisa pero sin pausa, nuestro rol autónomo y nuestra identidad
como profesionales de enfermería.
No siempre las personas con mayor rango, o status profesional
dentro de los equipos son el origen de los cambios, a veces
pueden depender del entorno en la relación con el entorno tienen
que desarrollar la capacidad de integrar,.. ( Lattman, et al
1992), del ambiente de trabajo. Se podría hablar de cuatro niveles
de cambio: Conocimiento, actitudes, conducta individual y conducta
de grupo.
Los primeros tienden a ser los más fáciles de conseguir ya que
pueden surgir como efecto de escuchar a otras personas con alta
credibilidad, de la lectura de libros, artículos, o ser el resultado
de la formación continuada, ya que constituye una herramienta
fundamental para cualquier proyecto que quiera afrontar el cambio.
Todo cambio es un proceso
,ha de ser gestionado eficazmente
para que produzca los resultados esperados.(Cernuda, 1996)
Los de actitud conllevan cargas emocionales, positivas y negativas
siendo más costosos que los primeros a la hora de producirse
y mantenerse. La conducta individual requiere la aplicación
de valores que se hayan integrado a nivel personal, mientras
que los cambios de conducta grupal son los más complejos de
conseguir.
Si en realidad queremos conseguir un cambio participativo (
va del conocimiento a la conducta de grupo) primero será necesario
proporcionar información al equipo con el fin de que se generen
y desarrollen actitudes favorables a nivel individual ya que
éstas influyen en el comportamiento de los demás, y la conducta
del grupo tenderá a modificarse. Aunque lento se caracteriza
por ser evolutivo y tiene tambien una cualidad muy significativa:
la permanencia en el tiempo ya que las personas involucradas
en él creen en lo que están haciendo, el cambio se asume desde
dentro no desde fuera.
Lewin identificó tres fases en el proceso de cambio: descongelación,
transformación y recongelación. La primera significaría romper
la forma normal en que las personas suelen hacer las cosas,
interrumpiendo rutinas, hábitos, desechando viejas ideas. Se
identifica con expresiones habituales como siempre se ha hecho
así, y se trata de asumir nuevas alternativas. Implica motivar
a las personas desde fuera para que asuman el reto, conozcan
los beneficios que proporcionaría cambiar y poder conseguir
los objetivos. A menudo es tan complejo como aprender conceptos
y métodos nuevos.
La transformación se produce cuando una persona muestra predisposición
a cambiar sus patrones porque está motivada al cambio. Hay una
internalización de nuevos modelos estando presentes la necesidad
y el deseo de cambiar, en definitiva la persona puede pensar
y actuar de forma diferente. Puede ser una etapa donde aparezcan
la confusión, desorientación,
pero tambien la esperanza
y la sensación de descubrir cosas nuevas diferentes y mejores
en algunos casos.
No basta conocer un nuevo procedimiento para garantizar que
este se podrá en práctica. Por ello sólo cuando las nuevas conductas
pasan a ser parte de la persona, se integran en la práctica
diaria, hablamos de recongelación. Se produce después de que
las personas tienen actitudes y experiencias positivas con los
cambios y además éstos les han permitido alcanzar los objetivos.
En la introducción de cambios, la participación, entendida como
involucramiento psicológico de las personas en situaciones de
trabajo en equipo, que las estimulan a la obtención de las metas
del equipo y a compartir la responsabilidad de éstas (Keith,1991)),
es popular porque incluye deseo y expectativa, tiende a mejorar
la realización y satisfacción en el trabajo y contribuye a la
eficiencia organizacional.
Se puede constatar que en el proceso participativo, están presentes
unos factores de contingencia que afectan positiva o negativamente:
el ambiente, la propia organización, la cultura de liderazgo,
las metas, el deseo de participación, la asignación de los diferentes
roles,
Inciden en las personas generando: más aceptación,
autoestima, satisfacción, motivación, compromiso, mejor comunicación.
Por otro lado se produce menos estrés, absentismo, y conflictos.
Ahora bien, debemos ser conscientes de la diferencia que puede
generarse entre la participación deseada y la real. Este rasgo
nos daría una medida de la eficacia de la participación en el
grupo. Si las personas sienten más deseo de participar de lo
que en realidad están haciendo experimentan una privación de
la misma, mientras que en el caso contrario presentarían una
saturación de participación. En ambas ocasiones las personas
se sienten insatisfechas ya que la participación no es algo
que pueda solicitarse y aplicarse por igual a todo el mundo.
Además la resistencia al cambio es algo bastante común, puesto
que puede constituir una amenaza contra la seguridad, autoestima,
estatus,
Esta amenaza puede ser real o imaginaria pero
es evidente que trataremos de protegernos contra los efectos
de dicho cambio. Las diferentes clases de resistencia al cambio
(lógica, psicológica, sociológica) deberán manejarse con eficiencia
si queremos que las personas cooperen con él.
En ocasiones, la resistencia al cambio también puede ser contemplada
desde su aspecto positivo, ya que podría ser un estímulo para
revisar los efectos negativos que un cambio puede ocasionar
según sea el momento, la situación, el lugar o cómo afecte a
las personas sobre las que incide.
Si las/los enfermeras/os somos agentes de cambio, capaces de
modificar comportamientos de la población en materia de salud,
podemos estar todos de acuerdo en que debemos cambiar actitudinalmente
en lo que se refiere a nuestra profesión, para obtener unos
beneficios que se traducirán en mayor autonomía de nuestro rol.
Sin embargo la pregunta parece ser ¿Cómo producir y lograr un
cambio que a todas luces resulte eficaz? No hay duda de que
requiere tiempo pero no significa tener que detenerse esperando
tiempos mejores. No son los otros, los responsables de esta
situación, (permanencia de roles dependientes), es enfermería,
y somos cada uno de nosotros quienes con actitudes pasivas,
cómodas,
generamos y mantenemos situaciones que a nadie
parecen gustar.
Por tanto proponemos como estrategia de cambio:
Desarrollar la capacidad de comunicación y motivación, potenciar
y defender el liderazgo de enfermería dentro del equipo que
proporciona servicios de salud, mantener la formación propiciando
entre otras la Licenciatura en Enfermería, fomentar la investigación
la investigación profesional es un actitud de apertura y de
interrogación sobre lo que se puede hacer dentro de su práctica
(Collière) y generar el aprendizaje cooperativo.
Crear un grupo de trabajo, basado en la cooperación, puede ser
un método útil y eficaz para fomentar y compartir ideas entre
las personas que lo configuran independientemente de los roles
que desempeñen. Se realiza un proceso basado en la cooperación
y la comunicación dónde todo se comparte, ideas, recursos, metas,
En educación es una práctica de muy reciente implantación donde
es necesario que los profesores aprenden su rol al mismo tiempo
que los estudiantes a la vez que modelan destrezas relativas
a la comunicación. En este tipo de aprendizaje, basado en compartir,
ayudar y cooperar puede llegar a ser una norma de conducta y
su dinámica a la hora de trabajar se verá favorecida por una
alta motivación entre los participantes.
Jonhson, D. y Jonhson R. en 1987 definían este tipo de aprendizaje
como, un conjunto de métodos de instrucción para la aplicación
en grupos pequeños, de entrenamiento y desarrollo de habilidades
mixtas (aprendizaje y desarrollo personal y social), donde cada
miembro del grupo es responsable tanto de su aprendizaje como
del de los restante miembros del grupo.
De esta definición, tres ideas son las que destacan. La primera,
se refiere a conjunto de métodos,
cuyo propósito sería
la modificación de las relaciones. Entrenamiento y desarrollo
es la segunda, ya que está comprobado que es importante lo que
se aprende pero también cómo se aprende. Y en tercer lugar la
idea de colaboración y compromiso, donde el éxito del grupo
dependerá de las aportaciones de cada una de las personas que
lo configura.
Dentro de los elementos básicos de este tipo de aprendizaje
están la interdependencia positiva, de tareas, de recursos,
de roles y de premios.
Si trasladáramos esto a nuestros equipos de trabajo, la interdependencia
positiva se traduciría en definir y compartir objetivos y metas.
La interdependencia de actividades permitiría que el aporte
personal de cada miembro provoque un beneficio del grupo, lo
transforme en más eficiente y refuerce la autoestima individual.
La interdependencia de recursos, facilita que cualquier tipo
de información, medios,
esté a disposición de todos. Se
estimula la interacción, la capacidad de planificar y la coordinación
del trabajo. Con la interdependencia de roles se conseguiría,
un autocontrol del grupo, además de explorar las habilidades
individuales y potenciar al máximo las características de cada
integrante del equipo. Por último con la interdependencia de
resultados, consideramos los refuerzos que son altamente valorados
por el equipo y la importancia de sentir el éxito como algo
de todos, producto del esfuerzo y trabajo individual. Se refuerza
la idea de que trabajar en equipo es efectivo.
Entre las ventajas de trabajar con esta herramienta están:
Desde el punto de vista del trabajo, los objetivos que se proponen
reúnen las propuestas de varias personas por lo que estarán
cualitativamente enriquecidos. Aumenta la satisfacción por el
trabajo realizado ya que entre los componentes hay más cercanía.
En el aspecto de la dinámica grupal, relaciones más próximas
y abiertas a otros, mejoran las relaciones interpersonales,
aumenta la aceptación hacia los demás, se genera un lenguaje
común, permite desarrollar nuevas estrategias de trabajo,
A nivel personal, aumento y/o desarrollo de las habilidades
sociales, de la autoestima, de la integración grupal, se desarrolla
más el pensamiento, se aprende a considerar otros puntos de
vista,
Además disminuyen aspectos negativos como sentimiento
se estar solo, de ser criticado, de temor a ser observado y
en demasiadas ocasiones juzgado como persona y no por las ideas
que se defienden,
Me gustaría finalizar mi intervención con unas palabras de Collière,
Dime qué instrumento utilizas rara vez, frecuentemente, a menudo
o no utilizas nunca y te diré que clase de cuidados prestas
Presentado por Lucía Campos Capelastegui.
Enfermera. Licenciada en Pedagogía.
Profesora titular. Universidad del País Vasco/ Euskal Herriko
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