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GESTIÓN DE SERVICIOS: INTERDEPENDENCIA DE ROLES

Al abordar este tema sería útil recordar y comentar cómo la aplicación de los cuidados es quizá la práctica más antigua de la historia del mundo. En el mundo animal, cada uno tiene su rol específico, la hembra se ocupa de la descendencia prodigando cuidados corporales facilitando el aprendizaje a las crías.
Para asegurar la continuidad de la vida del grupo y de la especie, los humanos seguimos las mismas prácticas milenarias. La aplicación de los cuidados corresponde al reconocimiento y a la prolongación de una función social, participando directamente en lo que contribuye al mantenimiento y desarrollo de la vida.

Durante siglos los cuidados no fueron propios de un oficio, que ayudaran a otra persona a asegurarle lo necesario para la vida. Cuidar y vigilar eran en definitiva un conjunto de actos, que tenían como finalidad mantener la vida de los seres vivos.
Sin embargo cuidar al enfermo es algo que permanece en la historia de los seres humanos aunque según en qué momento lo consideremos tiene valor y significado distintos.
Para los antiguos griegos un hombre enfermo significa una naturaleza alterada, no así para el mundo cristiano que propugna atender re enfermo significa una naturaleza alterada, no así para el mundo cristiano que propugna atender al hombre hasta el límite de su vida creando instituciones que cuiden a quien no tiene recursos. Con la llegada de la Edad Media resurge la cultura, surgen las universidades, los hospitales fundados por reyes y nobles se hacen más grandes y son las órdenes religiosas, hombres y mujeres, quienes atienden al cuidado de los enfermos y pobres. Sin embargo y desde el punto de vista sanitario esto tiene poco valor y escasa eficacia.

En los S.XV-S.XVI y a pesar de los cambios culturales, políticos y de mentalidad que se produjeron, éstos en el ámbito sanitario siguen siendo insuficientes. Llegamos a los s. XVII - XVIII done destacan las órdenes religiosas, y no es hasta mediados del XVIII cuando la idea que perdura sobre el hecho de ingresar en un hospital, es más la de morir que la de sanar.
Posteriormente comienzan a vislumbrarse y producirse cambios: revoluciones, desequilibrios socio - políticos, avances científico - técnicos, la modernización de los hospitales,…Esto trae como consecuencia la necesidad de instituciones que prepararan mejor para la renovación hospitalaria que se produjo tanto en el Reino Unido como en EEUU y Canadá,..

Sin embargo no es hasta la Guerra de Crimea (1854) cuando F. Nigthingale logra mejorar la organización hospitalaria, la alimentación,… los cuidados siendo su labor internacionalmente reconocida y difundida en escritos cómo Notes of Nursing que contiene directrices valiosas sobre enfermería y en los que comentaba que la intuición sin educación no tiene valor alguno, y como rechazaría a una enfermera sin educación específica. El verdadero mérito de esta enfermera es haber destacado la importancia de la formación sistemática poniendo las bases para crear una verdadera profesión: Enfermera/o.

Si una profesión se funda inicialmente alrededor de una creencia, podemos observar que la evolución de la profesión durante este siglo y sobre todo en los últimos veinte años ha conducido a que numerosas autoras hayan desarrollado diferentes representaciones, más abstractas de lo que era Enfermería en sus orígenes, basándose en la perspectiva única y diferenciada con que la Ciencia enfermera contempla los fenómenos: persona, entorno, salud y cuidado.
Hoy nos planteamos cuestiones cómo: qué beneficio aportamos como profesión a la sociedad, por qué se nos ve como un profesional con habilidades y destrezas técnicas, que suele ser una persona amable, dispuesta, que escucha,… Sin embargo el ciudadano no parece tener muy claro cual es nuestro rol y no nos equivocamos al pensar, que nos sigue viendo en demasiadas ocasiones como auxiliar del médico. El cliente desconoce por tanto qué servicios podemos prestarle para mejorar, su salud y su calidad de vida. Los roles son los actos o conductas que se esperan de una persona que ocupa una posición social determinada ( Marriner 1996)

Los roles tienen una estructura en relación con las posiciones, las conductas y los individuos. Generan expectativas y creencias que los otros mantienen respecto a nuestras conductas. La diferencia entre las expectativas y el desempeño del rol puede generar estrés de rol, que será mayor cuanto mayor sea ésta. Sin embargo el aprendizaje del rol puede comenzar en la infancia mientras se realiza el aprendizaje y cada uno se prepara para las responsabilidades que deberá asumir en el mundo de los adultos.

¿Que rol hemos aprendido y por tanto desempeñamos las enfermeras?. En teoría defendemos que nuestra profesión es una ciencia, con un cuerpo de conocimientos pero nuestra práctica ,la seguimos centrando más en la curación (rol dependiente) o en el papel de colaborador (rol interdependiente) desdibujando así ante el cliente nuestra posición y en definitiva nuestra profesión. En estudios recientes, (Casanovas Calvet y cols,1995), uno de cuyos objetivos era identificar si el usuario percibe el desempeño del rol propio de la enfermera/o, ponen de manifiesto que éste tiene una percepción ambigua del rol autónomo, siendo las personas de más edad quienes piensan que la enfermera es la ayudante del médico. Responden afirmativamente, sólo alrededor de un 10% (sobre 599 encuestados), que pedirían ayuda a la enfermera, en el caso de la administración de inyecciones.

Parece que la evolución del trabajo de enfermería sigue a la del trabajo del médico. Las enfermeras manifiestan cierto apego hacia la técnica, dando oportunidad de probarse a sí mismas en el intento de crear una imagen más relevante.
Sin embargo optar por un enfoque del cuidar, donde nos centremos en la persona, individual y única, sus necesidades de salud y expectativas,…abarcando a la familia y a la comunidad en la planificación de los cuidados, permitirá que el usuario receptor de nuestros servicios, perciba un rol esencial y diferente de la enfermera (
rol independiente). La nueva definición de enfermera requiere la aceptación y el reconocimiento de un rol propio no siendo uno de los factores de insatisfacción la asunción de auxiliar del médico, sino la depreciación de su rol que esto conlleva.

Es en 1955 cuando la American Nurses Association (A.N.A), publicó un informe dónde se mencionaba una función más independiente de la enfermera. Si la enfermera trabaja bajo una definición de enfermería, se impone una responsabilidad de diseñar el método que ha de utilizar y que tiene que ver más con los cuidados que con la curación. Se trata de desmedicalizar los cuidados, a partir de la definición que se dé a los cuidados de enfermería, sin caer en lo que cualquier definición pudiera contener , de estática, formal, dependiente y dogmática.

Siendo los cuidados la razón de ser de la profesión enfermera, se puede apreciar que existe una gran diferencia entre curar y cuidar. Cuidar no es todo aquello que lleva a cabo la enfermera y que completa al tratamiento de la enfermedad. Su objeto no está centrado en la enfermedad, ya que cuidar es un valor emergente, y ante todo un acto de vida, individual y recíproco que significa mantener la vida asegurando la satisfacción de un conjunto de necesidades indispensables para la vida, pero que son diversas en su manifestación (Collière, 1993)

Desde el inicio de la Enfermería profesional se ha tratado de enmarcar en múltiples ocasiones el área de competencia de enfermería, especificando cuál es la naturaleza de los cuidados. Este también fue el objetivo de V. Henderson, creo que la enfermera es y debe ser legalmente un profesional independiente capaz de hacer juicios independientes,… (V. Henderson, 1994).
De acuerdo tambien, con M. Ugalde Apalategui (1995) cuando señala que en la línea de profesionalizar el ejercicio de la enfermería y asentar sus bases científicas la taxonomía Nanda, resulta pionera

Cabe entonces preguntarse, ¿ valdría la pena considerar qué estrategias podemos poner en marcha para que nuestra imagen y en definitiva nuestro rol se revalorice?. Considero llegado el momento de preguntarnos ¿cómo llegar a la consecución de un rol independiente?. Podríamos asegurar que a medida que nuestra profesión se profesionaliza adquirimos más independencia.
Numerosas autoras, tratando de delimitar la práctica enfermera, han llegado a la definición de un rol, que representaría, un conjunto de aptitudes necesarias para cuidar, la manera de actuar, de vivir, de sentir lo que se hace al ejercer una función. No es la función, es su expresión, en el sentido más amplio de la palabra.

Sin embargo y a lo largo del tiempo transcurrido en el proceso de profesionalización, se reconoce la existencia de un rol moral, donde las actividades de la enfermera eran dejadas a su generosidad y disponibilidad. A este se le suma después, un reconocimiento alrededor de una cierta cualificación, rol técnico, es el que le da a la enfermera un título y le confiere un estatus que represente la institucionalización del rol de la enfermera, y que según Collière es un catalizador de las prescripciones médicas y de las expectativas del enfermo, sin aclarar la prestación de enfermería.

Aproximadamente, no es hasta los años 70-80, cuando se introduce el concepto de rol propio, y de que enfermería es una profesión autónoma, integrada en un equipo y basada en unos conocimientos científicos, técnicos y humanísticos…, según se indica en un documento catalán de enfermería en 1982.
Más tarde,(1986) en un artículo titulado La Enfermería profesión independiente se observa cómo a pesar de las nuevas tendencias de la ENFERMERÍA MODERNA, existen entre el colectivo razones que dificultan la asunción de un cambio, porque parece ser más sencillo seguir igual que mantener un espacio propio o reivindicarlo (Gusiñé, F 1986). Además sugiere la autora coherencia, cuando decimos que enfermería debe ser una profesión independiente en el organigrama de los diferentes centros…y la aplicación del modelo elegido nos permitirá hablar de una filosofía de cuidados,… y el modo de ejercer nuestra función .

Iniciados los años 90, en unas jornadas de la Asociación Española de Enfermería Docente, celebradas en Toledo, se puso una vez más de manifiesto que si nuestro modelo, es un modelo basado en la dependencia a otros profesionales, nuestros actos estarán encaminados a cumplir y a actuar según órdenes…..si pensamos que la enfermería es una profesión con funciones propias y delegadas ,… Lo primero es aclarar la idea que tenemos de nosotros mismos de lo que somos,… ( Sastre Quintano 1991)

Por lo expuesto vemos cómo la función independiente de Enfermería y en consecuencia su rol autónomo aún hoy, a las puertas del próximo siglo, no se reconoce y carece de una definición, clara y diáfana para todos, tanto para los responsables y gestores sanitarios, profesionales de la salud, e incluso para el propio usuario.
Significaría asumir una serie de actitudes: responsabilidad, respondiendo de nuestras acciones desde el compromiso con uno mismo,… Identidad, creyendo en la función independiente, dudar de ella significaría confusión, inseguridad en el planteamiento de estrategias que ayuden a avanzar, necesidad de otros que indiquen el camino,…Credibilidad, autoestima, tolerancia respecto a la opinión de los otros, solidaridad, respeto por lo que valen los otros y profesionalidad que no es sinónimo de llevar trabajando muchos años, sino de tener nuestro propio estilo, ser competentes en nuestro trabajo,…,requiere del aprendizaje constante, …de la búsqueda del equilibrio y de la armonía imprescindibles, para conseguir objetivos eficaces, realistas y de calidad (Fernández et al 1.995).

Bajo el titulo ¿qué imagen tienen los médicos de las enfermeras españolas? presentado en Cuenca por Frutos López y cols (XVII Sesiones AEED, 1996), las conclusiones que obtuvieron fueron: en cuanto al reconocimiento profesional, (del 46 al 79%) lo que más valoran es la capacidad técnica, la valoración hacia la enfermería es muy positiva, pero cuando se trata de reconocerla como profesión, es francamente negativa cuando se trata de valorar y reconocer el rol autónomo de la enfermera (del 7 al 26%), a pesar de que hoy la imagen que pretendemos dar es de un alto grado de conocimientos teórico - prácticos, un rol bien definido con un alto grado de autonomía, capaz de desarrollar investigación y potenciador de la formación continuada.

Otro trabajo presentado en las mismas sesiones por profesoras de la Universidad de Alcalá de Henares, y cuya muestra estaba configurada por profesionales de Enfermería sólo un 16% cree tener un rol autónomo y sólo un 14,5% considera importante redefinir el discurso enfermero para avanzar en el desarrollo profesional.
El propio Consejo Nacional de Enfermería señala en su Libro Blanco (1999) cómo en casi todos los países del mundo en España los servicios de Enfermería conforman un eje vertebrador del sistema sanitario,…continúan jugando un papel primordial significativo…pero no gozan del estatus o soporte socio - económico necesario para realizar su potencial Quizá podríamos establecer un paralelismo con lo que algunos manifiestan, si en mi trabajo pusiera en práctica todo lo que sé, rendiría el doble.

Nuestra realidad profesional nos muestra un panorama sorprendente por lo que tendremos que considerar algunas de las nuevas tendencias en enfermería. Tal y como señala Balderas (1995), estas consistirían en: aplicar una metodología propia o el método científico, impulsar la investigación, utilizar la taxonomía NANDA, potenciar el desarrollo académico (Licenciatura) y acceder a los niveles de decisión.
Si se quiere considerar a las/los enfermeras/os como profesionales que prestan servicios, estos debieran transmitir exactamente qué factores hacen que su puesto en el equipo interdisciplinar sea particular e importante.(Kozier,1999).

Otros autores destacan que, un profesional que da servicios necesita algo en lo que pueda creer, una cultura de logros permanente que le desafíe a dar siempre lo mejor de sí, un sentido de equipo que le nutra y le anime y determinadas normas y reglas que le muestren el camino. Esta es la esencia del liderazgo ( Valarie, 1993) Sin embargo estamos de acuerdo con los que constatan que el futuro de esta profesión no reside en los que fueron o son líderes, sino en los estudiantes de enfermería de hoy y mañana. Depositemos en ellos nuestra confianza.

A pesar de que el liderazgo no es el aspecto sobre el que centro mi intervención, considero no está de más recordar que el liderazgo y la gestión incluyen procesos que son esenciales para vitalizar cualquier papel de enfermería.
Ha llegado por tanto el momento de enmarcar aunque sea brevemente, diferentes conceptos (gestión, motivación,…) para llegar a nuestra objetivo: conseguir la interdependencia de roles en la gestión de servicios.
Blanchard( 1988) definió la gestión como trabajar con y a través de los individuos, grupos y otros recursos para conseguir los objetivos de la organización . El proceso de gestión es adecuado para todas aquellas personas que pueden influir en la conducta de los demás. Recordando que este proceso tiene cuatro componentes, planificación, organización. motivación y control y algunos consideran a la motivación el aspecto más importante de la gestión ya que el empleado motivado trabaja con más rapidez y disminuye los costes.

Bertalanffy en su teoría general de sistemas en 1975, proponía que el trabajar en equipo tiene grandes probabilidades de conseguir resultados de alta calidad,…. La comunicación es el puente sobre el que se basa el trabajo en equipo.
Es incuestionable que la comunicación en una habilidad en la gestión de enfermería, ya que como ser social el hombre es dependiente, interdependiente e independiente, siendo el vehículo de relación tanto la comunicación verbal como la no verbal. Para que ésta sea eficaz procuraremos que sea clara, breve, sencilla, bidireccional, vertical y horizontal … y entre otras cosas que los mensajes tengan connotaciones positivas, esto hace que se recuerden mejor.

Si aceptamos lo que Anne Murphy (1996) proponía para trabajar juntos no es necesario estar de acuerdo y aceptamos cómo la clave de su propuesta estriba en la unión de los diferentes puntos de vista para conseguir objetivos comunes desterrando la idea de convencer a los demás, ha llegado el momento de propiciar cambios significativos en nuestro trabajo que nos ayuden a encontrar sin prisa pero sin pausa, nuestro rol autónomo y nuestra identidad como profesionales de enfermería.

No siempre las personas con mayor rango, o status profesional dentro de los equipos son el origen de los cambios, a veces pueden depender del entorno en la relación con el entorno tienen que desarrollar la capacidad de integrar,.. ( Lattman, et al 1992), del ambiente de trabajo. Se podría hablar de cuatro niveles de cambio: Conocimiento, actitudes, conducta individual y conducta de grupo.
Los primeros tienden a ser los más fáciles de conseguir ya que pueden surgir como efecto de escuchar a otras personas con alta credibilidad, de la lectura de libros, artículos, o ser el resultado de la formación continuada, ya que constituye una herramienta fundamental para cualquier proyecto que quiera afrontar el cambio. Todo cambio es un proceso…,ha de ser gestionado eficazmente para que produzca los resultados esperados.(Cernuda, 1996)

Los de actitud conllevan cargas emocionales, positivas y negativas siendo más costosos que los primeros a la hora de producirse y mantenerse. La conducta individual requiere la aplicación de valores que se hayan integrado a nivel personal, mientras que los cambios de conducta grupal son los más complejos de conseguir.
Si en realidad queremos conseguir un cambio participativo ( va del conocimiento a la conducta de grupo) primero será necesario proporcionar información al equipo con el fin de que se generen y desarrollen actitudes favorables a nivel individual ya que éstas influyen en el comportamiento de los demás, y la conducta del grupo tenderá a modificarse. Aunque lento se caracteriza por ser evolutivo y tiene tambien una cualidad muy significativa: la permanencia en el tiempo ya que las personas involucradas en él creen en lo que están haciendo, el cambio se asume desde dentro no desde fuera.

Lewin identificó tres fases en el proceso de cambio: descongelación, transformación y recongelación. La primera significaría romper la forma normal en que las personas suelen hacer las cosas, interrumpiendo rutinas, hábitos, desechando viejas ideas. Se identifica con expresiones habituales como siempre se ha hecho así, y se trata de asumir nuevas alternativas. Implica motivar a las personas desde fuera para que asuman el reto, conozcan los beneficios que proporcionaría cambiar y poder conseguir los objetivos. A menudo es tan complejo como aprender conceptos y métodos nuevos.

La transformación se produce cuando una persona muestra predisposición a cambiar sus patrones porque está motivada al cambio. Hay una internalización de nuevos modelos estando presentes la necesidad y el deseo de cambiar, en definitiva la persona puede pensar y actuar de forma diferente. Puede ser una etapa donde aparezcan la confusión, desorientación,… pero tambien la esperanza y la sensación de descubrir cosas nuevas diferentes y mejores en algunos casos.
No basta conocer un nuevo procedimiento para garantizar que este se podrá en práctica. Por ello sólo cuando las nuevas conductas pasan a ser parte de la persona, se integran en la práctica diaria, hablamos de recongelación. Se produce después de que las personas tienen actitudes y experiencias positivas con los cambios y además éstos les han permitido alcanzar los objetivos.

En la introducción de cambios, la participación, entendida como involucramiento psicológico de las personas en situaciones de trabajo en equipo, que las estimulan a la obtención de las metas del equipo y a compartir la responsabilidad de éstas (Keith,1991)), es popular porque incluye deseo y expectativa, tiende a mejorar la realización y satisfacción en el trabajo y contribuye a la eficiencia organizacional.
Se puede constatar que en el proceso participativo, están presentes unos factores de contingencia que afectan positiva o negativamente: el ambiente, la propia organización, la cultura de liderazgo, las metas, el deseo de participación, la asignación de los diferentes roles,… Inciden en las personas generando: más aceptación, autoestima, satisfacción, motivación, compromiso, mejor comunicación. Por otro lado se produce menos estrés, absentismo, y conflictos.

Ahora bien, debemos ser conscientes de la diferencia que puede generarse entre la participación deseada y la real. Este rasgo nos daría una medida de la eficacia de la participación en el grupo. Si las personas sienten más deseo de participar de lo que en realidad están haciendo experimentan una privación de la misma, mientras que en el caso contrario presentarían una saturación de participación. En ambas ocasiones las personas se sienten insatisfechas ya que la participación no es algo que pueda solicitarse y aplicarse por igual a todo el mundo.

Además la resistencia al cambio es algo bastante común, puesto que puede constituir una amenaza contra la seguridad, autoestima, estatus,…Esta amenaza puede ser real o imaginaria pero es evidente que trataremos de protegernos contra los efectos de dicho cambio. Las diferentes clases de resistencia al cambio (lógica, psicológica, sociológica) deberán manejarse con eficiencia si queremos que las personas cooperen con él.
En ocasiones, la resistencia al cambio también puede ser contemplada desde su aspecto positivo, ya que podría ser un estímulo para revisar los efectos negativos que un cambio puede ocasionar según sea el momento, la situación, el lugar o cómo afecte a las personas sobre las que incide.

Si las/los enfermeras/os somos agentes de cambio, capaces de modificar comportamientos de la población en materia de salud, podemos estar todos de acuerdo en que debemos cambiar actitudinalmente en lo que se refiere a nuestra profesión, para obtener unos beneficios que se traducirán en mayor autonomía de nuestro rol. Sin embargo la pregunta parece ser ¿Cómo producir y lograr un cambio que a todas luces resulte eficaz? No hay duda de que requiere tiempo pero no significa tener que detenerse esperando tiempos mejores. No son los otros, los responsables de esta situación, (permanencia de roles dependientes), es enfermería, y somos cada uno de nosotros quienes con actitudes pasivas, cómodas,… generamos y mantenemos situaciones que a nadie parecen gustar.

Por tanto proponemos como estrategia de cambio:
Desarrollar la capacidad de comunicación y motivación, potenciar y defender el liderazgo de enfermería dentro del equipo que proporciona servicios de salud, mantener la formación propiciando entre otras la Licenciatura en Enfermería, fomentar la investigación la investigación profesional es un actitud de apertura y de interrogación sobre lo que se puede hacer dentro de su práctica (Collière) y generar el aprendizaje cooperativo.

Crear un grupo de trabajo, basado en la cooperación, puede ser un método útil y eficaz para fomentar y compartir ideas entre las personas que lo configuran independientemente de los roles que desempeñen. Se realiza un proceso basado en la cooperación y la comunicación dónde todo se comparte, ideas, recursos, metas,…
En educación es una práctica de muy reciente implantación donde es necesario que los profesores aprenden su rol al mismo tiempo que los estudiantes a la vez que modelan destrezas relativas a la comunicación. En este tipo de aprendizaje, basado en compartir, ayudar y cooperar puede llegar a ser una norma de conducta y su dinámica a la hora de trabajar se verá favorecida por una alta motivación entre los participantes.

Jonhson, D. y Jonhson R. en 1987 definían este tipo de aprendizaje como, un conjunto de métodos de instrucción para la aplicación en grupos pequeños, de entrenamiento y desarrollo de habilidades mixtas (aprendizaje y desarrollo personal y social), donde cada miembro del grupo es responsable tanto de su aprendizaje como del de los restante miembros del grupo.
De esta definición, tres ideas son las que destacan. La primera, se refiere a conjunto de métodos,… cuyo propósito sería la modificación de las relaciones. Entrenamiento y desarrollo es la segunda, ya que está comprobado que es importante lo que se aprende pero también cómo se aprende. Y en tercer lugar la idea de colaboración y compromiso, donde el éxito del grupo dependerá de las aportaciones de cada una de las personas que lo configura.

Dentro de los elementos básicos de este tipo de aprendizaje están la interdependencia positiva, de tareas, de recursos, de roles y de premios.
Si trasladáramos esto a nuestros equipos de trabajo, la interdependencia positiva se traduciría en definir y compartir objetivos y metas. La interdependencia de actividades permitiría que el aporte personal de cada miembro provoque un beneficio del grupo, lo transforme en más eficiente y refuerce la autoestima individual. La interdependencia de recursos, facilita que cualquier tipo de información, medios,… esté a disposición de todos. Se estimula la interacción, la capacidad de planificar y la coordinación del trabajo. Con la interdependencia de roles se conseguiría, un autocontrol del grupo, además de explorar las habilidades individuales y potenciar al máximo las características de cada integrante del equipo. Por último con la interdependencia de resultados, consideramos los refuerzos que son altamente valorados por el equipo y la importancia de sentir el éxito como algo de todos, producto del esfuerzo y trabajo individual. Se refuerza la idea de que trabajar en equipo es efectivo.

Entre las ventajas de trabajar con esta herramienta están:
Desde el punto de vista del trabajo, los objetivos que se proponen reúnen las propuestas de varias personas por lo que estarán cualitativamente enriquecidos. Aumenta la satisfacción por el trabajo realizado ya que entre los componentes hay más cercanía.
En el aspecto de la dinámica grupal, relaciones más próximas y abiertas a otros, mejoran las relaciones interpersonales, aumenta la aceptación hacia los demás, se genera un lenguaje común, permite desarrollar nuevas estrategias de trabajo,…

A nivel personal, aumento y/o desarrollo de las habilidades sociales, de la autoestima, de la integración grupal, se desarrolla más el pensamiento, se aprende a considerar otros puntos de vista,… Además disminuyen aspectos negativos como sentimiento se estar solo, de ser criticado, de temor a ser observado y en demasiadas ocasiones juzgado como persona y no por las ideas que se defienden,…
Me gustaría finalizar mi intervención con unas palabras de Collière,
Dime qué instrumento utilizas rara vez, frecuentemente, a menudo o no utilizas nunca y te diré que clase de cuidados prestas

Presentado por Lucía Campos Capelastegui.
Enfermera. Licenciada en Pedagogía.

Profesora titular. Universidad del País Vasco/ Euskal Herriko Unibertsitatea.

BIBLIOGRAFÍA

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SESLAP. Última actualización 29-mar-04