DETECCION DE LA CARDIOPATIA ISQUEMICA EN EL MEDIO LABORAL
Dr. José María Aguirre Salcedo
Jefe de Servicio de Cardiología. Hospital de Basurto. Bilbao.
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de
muerte e invalidez prematura en el mundo occidental, siendo
responsables concretamente en España de más del 40% de la mortalidad,
de la cual 1/3 corresponde a enfermedades isquémicas del corazón.
La prevalencia de la enfermedad es muy alta, sobre todo si se
tiene en cuenta a los pacientes asintomáticos. Los estudios
necrópsicos de víctimas de accidentes de tráfico han demostrado
la presencia de arterioesclerosis coronaria histológica en un
50-75% de los individuos jóvenes, aumentando este porcentaje
a medida que aumenta la edad. Respecto a los síntomas de cardiopatía
isquémica (angina e infarto de miocardio fundamentalmente),
la prevalencia de angina entre los 45-74 años es del 8% de la
población, siendo la incidencia de infartos de 200-250 / 100.000
habitantes. La mortalidad por cardiopatía isquémica en nuestra
comunidad presenta cifras de 80 por cada 100.000 habitantes
varones (la mitad en mujeres), muy por debajo de otros paises
europeos o de EEUU.
Estamos tratando por consiguiente con una enfermedad muy frecuente,
de alta mortalidad y que afecta a individuos en plena edad productiva,
provocando elevados costes sanitarios y laborales. El sustrato
anatómico de la misma es la placa de ateroma y a los factores
que favorecen su aparición los denominamos factores de riesgo,
de los cuales unos son modificables (hipercolesterolemia, tabaquismo,
hipertensión arterial, diabetes mellitus y estilo de vida sedentario)
y otros no (edad avanzada, sexo masculino y antecedentes familiares
de cardiopatía isquémica).
Esta enfermedad puede manifestarse de forma típica (como angina
estable, angina inestable o infarto agudo de miocardio) o de
manera más atípica (sin dolor, con manifestaciones de insuficiencia
cardiaca, con arritmias o por muerte súbita). En la presenta
cominicación vamos a analizar las claves diagnósticas para la
detección en el medio laboral de los episodios de angina o infarto
de miocardio, con especial referencia a los aspectos clínicos
y electrocardiográficos. Nos referiremos tambien a la utilización
racional de los tests diagnósticos no invasivos. Finalmente
se realizarán unas recomendaciones para detectar a los pacientes
de alto riesgo que deben ser transferidos a centros hospitalarios.
ANGINA ESTABLE : Denominamos angina estable a la angina
de esfuerzo clásica, en contraposición a la angina inestable
cuya tendencia es a manifestarse más en reposo. Una cuidadosa
historia clínica puede evitar exploraciones costosas. Aparte
de las características del dolor hay que indagar sobre la presencia
de factores de riesgo. Tiene gran valor conocer la respuesta
de los síntomas a la Nitroglicerina. La exploración tiene poca
utilidad salvo para el diagnóstico diferencial , que hay que
hacerlo con patología digestiva, respiratoria, síndrome costo-esternal,
radiculitis cervical, pericarditis e infarto agudo de miocardio.
La relación entre la clínica de angina y la presencia de enfermedad
arterioesclerotica coronaria por angiografía es la siguiente :
90% para la angina típica, 50% para la atípica y 15% para el
dolor torácico no anginoso. En pacienteas asintomáticos la incidencia
es del 3-4%. En cuanto a la severidad de la enfermedad no guarda
relación con la clínica, si bien es más frecuente la enfermedad
multivaso en la angina nocturna y postpandrial.
El ECG en reposo es normal en el 50% de los pacientes con angina
estable. Lo más común es encontrarnos con alteraciones no específicas
del segmento ST y de la onda T. con o sin signos de infartos
previos (ondas Q). Hay que tener en cuenta que el 8-9% de la
población normal presenta alteraciones del ST-T, y que otras
condiciones aparte de la enfermedad coronaria producen alteraciones
en la repolarización.
El test no invasivo más útil y barato para la detección de enfermedad
coronaria es el test de esfuerzo ECG. Para que su uso sea coste-efectivo
hay que tener en cuenta el Teorema de Bayes, que básicamente
dice que el valor predictivo de un test se basa en la prevalencia
de la enfermedad , de tal modo que su indicación fundamental
es para individuos con dolor y probabilidad moderada de padecer
enfermedad coronaria, con ECG de reposo normal y capacidad para
realizar ejercicio. Tiene una sensibilidad global del 75% para
detectar enfermedad coronaria, siendo mayor a mayor depresión
del segmento ST. Sus principales limitaciones son las alteraciones
electrocardiográficas en reposo y la incapaciodad para realizar
un ejercicio suficiente. Cuando esto ocurre, existen otras alternativas
incruentas :
a/- Gammagrafía nuclear miocárdica con esfuerzo o con fármacos
(dipiridamol, adenosina o dobutamina). Tiene una sensibilidad
del 82% y una especificidad del 88%, identifica la afectación
multivaso, es útil cuando el ECG de reposo está alterado por
hipertrofia ventricular o bloqueo de rama, pero es 3-4 veces
más caro que el ECG esfuerzo.
b/- ECO- stres con esfuerzo o con fármacos. Mediante el análisis
de la motilidad regional, tiene una sensibilidad y especificidad
similar a la gammagrafía isotópica y superior a la ergometría
ECG. Además es la prueba de elección en las mujeres, dada
la alta incidencia de falsos positivos tanto ECG como gammagráficos.
Mediante estos tests no invasivos no solamente detectamos la
presencia de enfermedad coronaria, sino que tambien nos sirve
para identificar a los pacientes del alto riesgo ( descendo
mayor de 2 mm del segmento ST, descenso del ST desde el primer
estadio de carga, descenso del ST en múltiples derivaciones,
arritmias o alteraciones de la tensión arterial durante el esfuerzo,
y persistencia del descenso del ST en el postesfuerzo).
Respecto a la interpretación de los tests no invasivos según
el Teorema de Bayes, hay que hacer las siguientes consideraciones :
en pacientes asintomáticos, con baja probabilidad
pretest, la ergometria negativa excluye la enfermedad coronaria.
Si es positiva, se realiza un segundo test (gammagráfico o
ecocardiográfico) cuya positividad aproxima la probabilidad
de enfermedad coronaria al 90%.
· en pacientes con angina atípica, cuya
probablidad pretest es del 50%, dos tests positivosa aumentan
la probablidad postest por encima del 95%, mientras que dos
negativos lo reducen por debajo del 5%.
· en los pacientes con angina típica, con
probablidad pretest del 90%, los tests no se utilizan para
el diagnóstico, sino para el pronóstico (detección de pacientes
de alto riesgo).
Las pruebas analíticas, como la determinación de enzimas cardiacos
(CPK o Troponina T) carecen de utilidad en la angina estable,
ya que suelen ser normales.
ANGINA INESTABLE.- Es un cuadro clínico que se puede manifestar
de diversas maneras (angina de reciente comienzo, angina de
esfuerzo rápidamente progresiva, angina de reposo, angina de
larga duracón o angina variante) y que tiene como sustrato anatomopatológico
la rotura de una placa de ateroma, al igual que en el infarto
agudo de miocardio, pero sin fenómeno trombótico totalmente
oclusivo a diferencia de aquél. Esta inestabilidad anatómica
le confiere una gravedad especial, produciendose algún tipo
de evento coronario en el 57% de los pacientes emn los 8 próximos
meses. La mortalidad promedio es del 5% a los 90 días, y la
incidencia de infarto del 27% en el primer año.
Cuando el paciente se sabe previamente coronario el diagnóstico
es clínico. Cuando no, es fundamental el registro del ECG en
reposo y durante los episodios de dolor. Mediante él podemos
diferenciar a los pacientes de alto riesgo (descendo del segmento
ST durante el dolor, cuya mortalidad es mayor del 10%), de los
de bajo riesgo (sin cambios en el ECG o solo de la onda T con
el dolor, con mortalidad inferior al 2%).
Se trata por consiguiente de un cuadro grave, cuyo manejo se
escapa del ámbito laboral, siendo recomendable su traslado a
un centro sanitario con facilidades diagnósticas para monitorización
ECG, determinanción de enzimas, y práctica de ergometría y cateterismo
cardiaco.
INFARTO DE MIOCARDIO.- La oclusión trombótica de una arteria
coronaria produce un cuadro clínico que se caracteriza por un
dolor anginoso largo, de más de 20 minutos, con alteraciones
típicas en el ECG como son la lesión subepicárdica con posterior
evolución a necrosis e isquemia, que presenta una alta mortalidad,
cercana al 30%, de la cual el 20% ocurre antes de la hospitalización
y el 10% restante durante la misma. La mejoría del pronóstico
se basa en evitar la muerte eléctrica precoz por fibrilación
ventricular, y en revascularizar lo más rapidamente posible
la arteria ocluida para preservar la viabilidad de la mayor
cantidad de miocardio. Esto último lo podemos conseguir por
procedimientos farmacológicos (fibrinolisis) o mecánicos (angioplastia
primaria).
Al igual que en el caso de la angina inestable, se trata de
procesos que se escapan de las posibilidades médicas de un ámbito
laboral. Ante su sospecha ECG lo correcto es administrar Nitroglicerina
sublingual y Aspirina y remitir al paciente a un centro sanitario.
Bilbao 24 de Marzo de 1999.