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VALORACION DE LOS FACTORES SOCIOECONOMICOS
EN EL ESTRES LABORAL EN UN COLECTIVO DE ESPECIAL RIESGO LABORAL
(C.N.P.)
Autor: JUAN JOSE SANCHEZ MILLA
Facultativo médico del C.N.P. Jefe dela Unidad Sanitaría del
País Vasco Doctor en Medicina y Cirugía por la U.P.V. Master en
Salud y riesgos Laborales.
Colaboradores: MIGUEL A. SANZ BOU
Facultativo médico del C.N.P. Jefe de la Unidad Sanitaría de
la Comunidad valenciana Médico Diplomado en medicina de Empresa
ALFONSO AÑELLANIZ GONZALEZ
Profesor de Toxicología de la U.P.V. Master en Salud y riesgos
Laborales
INDICE
1. Introducción
2. Factores desencadenantes del estrés y
estatus social
3. La policía como fuente de estrés ocupacional.
Factores estresantes
4. Objetivos
5. Material y métodos
6. Resultados
7. Discusión
8. Conclusiones
9. Bibliografía
INTRODUCCION
En el campo de la salud laboral, el estrés ocupa un lugar importante
por cuanto se esta mostrando como cause de morbilidad importante.
Es además significativo en la profesión policial, en la cual,
por la misma naturaleza del trabajo que desarrolla, se ve directamente
influida por este.
Existen factores relacionados con la clase social y de carácter
socioeconómico que personalizan la capacidad de los trabajadores
para, de acuerdo a sus características congénitas y las adquiridas
en su entorno de desarrollo físico, puedan habilitarse de recursos
capaces de enfrentarse al estrés que supone el desarrollo de cualquier
tipo de trabajo y en concreto, del que nos ocupa en el presente
estudio.
Es reseñable como marcador sanitario, el hábito social del consumo
de bebidas alcohólicas, el cual se influye directamente de los
parámetros anteriormente señalados y cuyo estudio, puede ser fuente
para el conocimiento y comprensión del tema planteado, y para
evaluar y establecer las pautas de tratamiento de un problema,
que no atajado a tiempo, supone tanto una merma física para el
trabajador, como un importante deterioro a nivel del colectivo
de trabajo, empresa, y sociedad.
FACTORES DESENCADENANTES DE ESTRES Y ESTATUS
SOCIAL
Uno de los temas que más han ocupado la atención de los investigadores
desde los comienzos de la Epidemiología psiquiátrica, ha sido
la relación entre clase social y morbilidad psiquiátrica.
Existen estudios pioneros en el tema del siglo pasado realizados
por Edward Jarvis en Massachusetts en 1855, y de Daniel Tuke en
Inglaterra, recogiendo los datos de las admisiones realizadas
en centros psiquiátricos, en los que se formulaba una asociación
entre enfermedad mental, pobreza y clase social inferior. Posteriormente,
se han realizado numerosas investigaciones en ese sentido.
Esta misma asociación entre la distinta posición social de las
personas y la aparición en ellas de procesos nosológicos de índole
psiquiátrica, son también constatados por autores como Petra y
Curtis (1968), Fried (1969), Dohrenwend y Dohrenwend (1969, 1974),
Levy (1974), Katschnig y Strotzka (1977), Lauter (1977) y otros.
En cualquier caso, esta relación se comprende mejor a partir
del modelo psicobiológico desarrollado por Adolfo Meyer (Lief,
1948) y del concepto de
estrés de Seyle (1956). Del entendimiento e integración de ambos
conceptos, va tomando cuerpo el concepto de "estrés social"
como un elemento intermediador entre condiciones y circunstancias
sociales y la presencia de trastornos psiquiátricos o psicosomáticos.
La profesión policial constituye uno de los grupos ocupacionales
donde los factores estresantes adquieren un importante relieve.
A los factores propiamente añadidos del trabajo en si, y a las
condiciones en que se desarrolla este, hay que añadir las especiales
relaciones que este trabajo desarrolla en relación a la masa social
con que se rodea, lo cual, parece aumentar la vulnerabilidad física
y psíquica del trabajador (Symonds, 1969; Kroes, 1976, Stratton,
1978; Davidson y Veno, 1978, 1980).
Además de lo anterior, estudios epidemiológicos referidos a
factores psicosociales en el trabajo, son prácticamente inéditos
en nuestro país, existiendo muy pocos artículos en la actualidad
publicados referido a este grupo profesional. No obstante, hay
que significar que el tema del estrés aplicado a las fuerzas policiales
si ha sido motivo de charlas, debates,... en diferentes medios
de comunicación social.
Existen factores que, actuando e interaccionando con las diferencias
existentes en cada sujeto, hacen aumentar el riesgo de padecer
un trastorno psiquiátrico a determinadas personas cuando se dan
situaciones estresantes en general o acontecimientos vitales específicos.
Existen también otros factores que pueden tener un efecto protector
frente al estrés, al disminuir por su presencia el riesgo de morbilidad
como reacción al mismo. Entre estos factores se podría considerar
el apoyo o soporte social, el cual tiene una función protectora
, bien mitigando el impacto del estrés en si, o bien fortaleciendo
la capacidad de enfrentamiento del sujeto (Cobb, 1976; Thoits,
1982; Cohen y Syme, 1985; Gore, 1984, 1985).
Así, el grado de "vulnerabilidad" de un sujeto no
se comprendería como algo estático, sino que reflejaría una relación
entre una disposición congénita y la propia historia vital, influyendo
en todo ello, factores de orden biológico, cultural, sociológico
y social (Perris, 1987), teniendo unos un carácter de acentuación
del riesgo y otros de protección, e interactuando todos ellos
entre si (Paykel, 1979; Rutter, 1985).
Existen además un par de postulados, señalados por Brenner en
1981, en los cuales, se relacionan los análisis sanitarios con
cambios vitales en las familias dependientes de la situación socioeconómica
de esta. Estos postulados son:
1.- El principio de aceleración: Los cambios vitales
pueden dar lugar a situaciones de estrés que a su vez provocan
otros cambios vitales y la aparición de otros factores estresantes.
2.- El principio de contagio: Los factores estresantes
a que esta sometido un sujeto tienen un efecto multiplicador
sobre aquellos que afectan a otro.
Existen asimismo, líneas de investigación abiertas en el campo
de la psicología industrial, centradas fundamentalmente en el
nivel de vigilancia y en el sistema "hombre-maquina"
(Appley y Trumbull, 1986).
También hay estudios diversos en el campo de la privación sensorial,
catástrofes o situaciones muy especiales como el confinamiento
en submarinos o estaciones en el Artico y participación en acciones
de combate (Mason, 1971).
En otro orden, se están investigando también, las repercusiones
producidas en trabajadores, como consecuencia de situaciones sociales
negativas mantenidas que afectan a un determinado colectivo.
En este sentido, hay que considerar trabajos referidos a situaciones
excepcionales que mantienen durante largo tiempo, un modo de vida
especialmente estresante con importantes elementos traumáticos
(Venzlaff, 1958; Matussek, 1971; Eitinger, 1973).
Otro tipo de investigaciones se han encaminado a aquellos colectivos
de trabajadores que presentan particulares condiciones de trabajo,
como son los que se encuentran desplazados en países extranjeros
o en comunidades en las cuales, se plantean situaciones con cambios
culturales, de idiomas,... muy distintas. A esto se puede sumar,
en algunos casos, la inseguridad en el puesto de trabajo (Dilling,
1987; El-Batawi, 1988).
Desde otro punto de vista, hay que plantear la situación que
conforma la actividad laboral, la cual, constituye una de las
áreas fundamentales en el desarrollo de la vida humana, no solo
en tiempo, sino también como elemento clave para la inserción
y adaptación social, siendo por ello considerada lógicamente como
una importante fuente de factores estresantes.
Esto es ratificado por diferentes estudios que presentan como
sucesos o cambios en el ámbito de trabajo, son capaces de desencadenar
síntomas o trastornos psiquiátricos (Rudolph, 1974; Bolm, 1980)
o incidir sobre el curso de la enfermedad (Vogel et al, 1987).
Otro grupo de estudios relacionan distintas características
sociodemográficas (aumento del paro, necesidades económicas, ....)
con un aumento de los indicadores sanitarios de morbimortalidad,
influyendo de una manera negativa sobre la autoestima y el bienestar
físico y psíquico de las personas, hallandose mayor número de
síntomas de ansiedad y depresión (Hepworth, 1980; Stafford et
al, 1980) y una asociación clara con una mayor frecuencia de morbilidad
psiquiátrica propiamente dicha (Weyerer, 1984) o unas mayores
tasas de alcoholismo (Ojesjo, 1980).
Otra perspectiva se nos abre al considerar a estos factores
psicosociales, como una de las posibles fuentes de estrés crónico,
implícito en la actividad laboral, y por tanto, con repercusión
directa sobre la salud, pudiendose entender incluso, el que fueran
valorados en cierto modo, como enfermedad profesional. Desde la
aparición de los estudios de Guralnick en 1963 (U.S.A.), existen
estudios de carácter epidemiológico donde se presetan relaciones
estadísticamente significativas entre la aparición de muertes
por cardiopatías isquémicas y suicidios y el desarrollo de ciertos
puestos de trabajo. Concretamente en su estudio, Guralnick halló
que los maestros tenían unas tasas de muerte por cardiopatía isquémica
menores que jueces, abogados, médicos y policias.
También se ha comprobado que otro tipo de patologías como la
ansiedad y la depresión, o el abuso del alcohol se relacionan
con el estrés ocupacional, y por tanto, con el tipo de profesión
(Kornhauser, 1965; Caplan et al, 1975; Wiegand, 1972).
Son también causa de impacto estresante, factores relacionados
directamente con el tipo de trabajo a desempeñar, como por ejemplo,
la turnicidad del mismo, la utilización insuficiente de las capacidades
del trabajador, lo que desemboca en una situación de frutación
por parte del mismo, el trabajo excesivo, el conflicto de funciones,
los salarios bajos, ... (Cooper y Marshall, 1976 y 86; Cooper
y Davidson, 1988; Sánchez et al, 1988).
LA POLICIA COMO FUENTE DE ESTRES OCUPACIONAL.
FACTORES ESTRESANTES
En la profesión policial, se han realizado numerosos estudios
por lo relevante de las características laborales de la misma,
encontrando que en esta, el estrés ocupa un lugar relevante.
Estudios como el de Guarnick (1963), Kroes et al (1974), Caplan
et al (1975), Richard y Fell (1975) Schwartz y Schwartz (1975)
Davidson y Veno (1980) demuestran como dentro del "ranking"
de indicadores sanitarios de estrés, la profesión policial presenta
cotas elevadas en cuanto a consumo de alcohol, suicidios, trastornos
digestivos y cardíacos, y trastornos de ansiedad y depresivos.
A los factores propiamente asociados al trabajo en si y a las
condiciones en que se desarrolla el mismo, se unen unas especiales
relaciones con el entorno social que aumentan su "vulnerabilidad".
Esto hace que en la profesión policial, sea importante el conocimiento
de la posible relación existente entre los factores asociados
al estrés asociados al trabajo y los factores de vulnerabilidad.
Las relaciones entre factores psicosociales del medio laboral,
organización del trabajo y contenido de este y su manifestación
en un deterioro del estado general o específicamente, de mala
salud mental o psicosomática han sido estudiados (Henry y Stephens,
1977; Elliot y Eisdofer, 1982; Levi, 1988) pero hasta ahora solo
se han podido ofrecer una asociación entre la exposición a determinados
factores y determinadas alteraciones o síntomas inespecíficos
de malestar psicobiológico (Kasl, 1986; Levi, 1988).
Entre las perturbaciones corporales, que habitualmente se encuentran
entre los trabajadores expuestos a situaciones estresantes en
su vida profesional, se pueden citar (Nerell y Wahlundf, 1981):
* Síntomas gastrointestinales: Dispepsia, indigestión, vómitos,
pirosis, estreñimiento, irritación del colón.
* Síntomas cardíacos: Palpitaciones y arritmias.
* Síntomas musculares: Tensión, dolor.
* Síntomas del Sístema Nervioso Central: Insomnio, cefaleas,..
Estos síntomas, aunque puedan ser considerados triviales, pueden
significar una gran fuente de malestar y originar freuentes consultas
en el médico y episódios de I.L.T. en el trabajo (Seamonds, 1982;
Kalimo y Mejman, 1988).
Más importancia presentan las enfermedades psicosomáticas, destacando
de ellas, la hipertensión arterial esencial y las cardiopatías
coronarias, destacando en estas últimas un hecho admitido, como
es que factores estresantes mantenidos pueden intervenir en su
patogénesis en personas sanas predispuestas (Rosenman, 1983).
En este tipo de patologías, parece ser que un 50% de las mismas
podrían ser achacables a la aparición de factores psicosociales
que actuarían sobre los factores de riesgo cardiovascular clásicos,
ya conocidos, a saber, el tabaco, el alcohol o la hipercolesterolemia.
Asimismo, la hipertensión ha sido relacionada con determinados
aspectos del trabajo, como son la responsabilidad de determinados
puestos o el exceso de volumen. Eso se vio en estudios realizados
por Aleksandrov en 1967 sobre conductores de locomotoras, y Cobb
y Rose en 1973, sobre personal destinado en el control de tráfico
aéreo.
Con respecto a la salud mental, existen a su vez estudios que
muestran la relación entre los factores del trabajo citados, y
síntomas y trastornos psiquiátricos (Vroom, 1969;Locke, 1976;
Kasl, 1986), aunque esa relación se manifiesta según dichos estudios
más en la aparición de malestar psicológico que, en enfermedades
mentales propiamente dichas. Margolis (74) ya apuntaba la relación
existente entre determinadas características del trabajo y el
sentimiento de autoestima y ánimo depresivo, todo ello, analizado
por un cuestionario diseñado al efecto. Los parámetros que más
se relacionaban eran los que incluían responsabilidad por el puesto
desempeñado y la posibilidad de desarrollar las capacidades y
posibilidades del trabajador en su puesto.
Cuando uno de los factores laborales, se plantea como particularmente
problemático o enojoso, se hace mucho más evidente su relación
con la aparición de morbilidad de causa psiquiátrica (Roman y
Trice, 1972; Siassi, 1974).
Otro problema serio con el que nos encontramos es el del consumo
de alcohol y su uso excesivo como forma de evasión, lo cual se
ha querido considerar como una forma de reacción frente a determinados
factores estresantes en la profesión. En esta dirección apuntan
los trabajos de Roman y Trice (1970), Kuhlorn (1971) y Plant (1979),
aunque los resultados obtenidos no permiten afirmar de una forma
rotunda la existencia de una relación causal. Se considera por
el contrario, que este tipo de comportamiento se puede producir
teniendo como base y condicionamiento, unas normas de orden cultural
preestablecidas y una manera de enfrentamiento a las situación
de riesgo o estrés propias de cada persona (Parker, 1979; Folkman
y Lazarus, 1980).
Dentro de la profesión policial, Davidson y Veno (1980) estudiaron
en Gran Bretaña la existencia de altos niveles de estrés relacionados
con la actividad laboral, observando como esa fuente de presión,
era capaz de provocar un aumento en la ingesta de alcohol en algunos
individuos, como forma por parte de estos de superar los problemas
anteriormente mencionados.
Esta relación entre factores sociales y estrés laboral, hace
que, lógicamente, aumente la incidencia en el número de episodios
de absentismo y de consultas de carácter psiquiátrico, siendo
las causas más frecuentes de ingreso,, el alcoholismo, la hipertensión,
la úlcera péptica, las neurosis y las cardiopatías isquémicas.
(Hoiberg, 1982)
Asimismo, en una revisión realizada por Porter y Steers (1973),
se llega a la conclusión de que la insatisfacción profesional
es un factor decisivo en la presencia de cuadros de absentismo,
estando esta insatisfacción relacionada directamente con la existencia
de factores de carácter estresógeno.
En el estudio de Guralnick anteriormente citado, se presentaba
al colectivo policial, con unas elevadas tasas de suicidios y
muertes por cardiopatías isquémicas, siendo esto valorado como
consecuencia de un alto nivel de estrés ocupacional.
OBJETIVOS
Como objetivo general, se pretende la mejora del conocimiento
epidemiológico sobre el colectivo profesional estudiado.
Son objetivos particulares, la medida del estado de salud general
del funcionario, mediante la evaluación de unos indicadores determinados,
la influencia del estrés en el conjunto de la percepción de la
salud anteriormente citada y su relación con el trabajo, y l avaloración
del consumo de alcohol por parte de la muestra.
MATERIAL Y METODOS
Se ha realizado una entrevista a un número determinado de funcionarios
- 1792 - del Cuerpo Nacional de Policía (C.N.P.) a nivel nacional,
elegidos de forma aleatoria, sin distinción alguna de categoría,
edad, sexo o puesto de trabajo desempeñado. La entrevista realizada,
buscando la detección de distintos parámetros, ha comprendido
los siguientes instrumentos:
1. DATOS SOCIODEMOGRAFICOS
* Un cuestionario especialmente diseñado para el estudio, en
el que se recogen los datos sociodemográficos, datos de la historia
profesional, de las condiciones de vida y de la autopercepción
del arraigo en la localidad donde trabaja actualmente, y del riesgo
de la tarea desempeñada.
2. AUTOPERCEPCION DE LA SALUD
* Un cuestionario de Salud General, cuyos items han sido extraído
en su mayor parte de la encuesta Nacional de Salud llevada a cabo
por el Ministerio de Sanidad y Consumo en el año 1986, que incluye
datos tales como la autopercepción de la salud, la presencia y/o
ausencia de trastornos agudos y enfermedades crónicas, la accidentabilidad
de cada funcionario en el último año, y las distintas eventualidades
que se hayan podido producir por causa de algún proceso nosológico.
3. VALORACION DEL ALCOHOLISMO
3.1. Tipos de test empleados:
* Un cuestionario de consumo de alcohol, tomado de la adaptación
española (Martinez y Martin, 1987) del desarrollado por el Alcohol
Research Group americano (Cahalan et al, 1974).
* Un cuestionario para la posible detección de casos de alcoholismo
(dependencia y abuso) utilizando los criterios de la DSM-III.
Recoge un listado de problemas, tanto físicos como sociales, derivados
del consumo abusivo de alcohol y síntomas de dependencia al mismo.
Para la detección de probables casos alcohólicos se ha utilizado
un cuestionario basado sobre problemas originados como consecuencia
del consumo elevado del alcohol. El cuestionario esta formado
por 21 items que se refieren a los problemas anteriormente citados.
Están tomados de la versión castellana (Canino et al, 1987) de
la Diagnostic Interview Schedule (DIS) elaborada para el programa
ECA en Estados Unidos (Robins et al, 1981, 1982).
El entrevistado ha de responder si cada una de las situaciones
que se le plantean, le han sucedido alguna vez en su vida y/o
en el último año. El punto de corte se sitúa en 4 problemas o
más al objeto de aumentar la especificidad respecto a los criterios
diagnósticos de la DSM-III. Identifica tanto a bebedores con un
patrón patológico de consumo como a los dependientes.
3.2. Medida del consumo de alcohol absoluto:
Para el cálculo de la cantidad consumida de alcohol absoluto
por año y sujeto, se han tomado los siguientes parámetros de estimación
según el tipo de bebida:
- copas de vino: 94 c.c. de media con 12% de alcohol
= 11.3 cc de alcohol absoluto.
- copas de aperitivo: 75 c.c. de media con 18% de alcohol
= 14 cc de alcohol absoluto.
- cañas de cerveza: 230 c.c. de media con 5% del alcohol
= 11.5 cc de alcohol absoluto.
- copas de destilados, aguardiente y coñac: 65 c.c.
de media con 39% de alcohol = 26 cc de alcohol absoluto.
3.3. Tipología del grado de bebedor:
Para la clasificación del grado de bebedor se han considerado
los siguientes parámetros en relación con el consumo medio por
día de alcohol absoluto en c.c.:
- LIGERO: Entre 1 y 24 c.c.
- MODERADO: Entre 25 y 49 c.c.
- ALTO: Entre 50 y 99 c.c.
- EXCESIVO: A partir de 100 c.c.
3.4. Tipología del hábito de beber:
En cuanto al hábito de beber los parámetros utilizados para
la clasificación de los sujetos han sido los siguientes:
* BEBEDORES HABITUALES: Al menos 4 veces por semana.
* BEBEDORES OCASIONALES: Al menos 3 veces al mes.
* BEBEDORES ESPORADICOS: Al menos 1 vez al año.
* NO BEBEDORES: Menos de una vez al año.
Dentro del grupo de los bebedores habituales, hay que establecer
a la vez, distintas consideraciones:
- Moderados: Menos de 50 c.c. de alcohol absoluto como media
por día.
- Elevados: Entre 50 y 100 c.c. por día.
- Excesivos: Más de 100 c.c. por día
Para los bebedores esporádicos y ocasionales, los niveles que
se establecen son:
- Moderados: Menos de 50 c.c. en cada ocasión.
- Elevados: Más de 50 c.c. en cada ocasión.
- Excesivos: Más de 100 c.c. en cada ocasión.
4. VALORACION DE LA PATOLOGIA PSIQUIATRICA
* Un cuestionario para la detección de probables casos con patología
psiquiátrica funcional no psicótica. Se ha utilizado una versión
de 12 items del General Health Questionnaire de Goldberg (1972,1978)
adaptado al castellano por Muñoz et al (1978, 1979). El uso de
un modelo abreviado, aunque haya podido suponer una disminución
en el valor predictivo de su realización, supone el test más empleado
en estudios en el medio laboral, además de suponer un ahorro considerable
de tiempo, lo cual es importante si se tiene en cuenta que el
conjunto de las pruebas suponía un tiempo aproximado de una hora
por funcionario.
Su diseño detecta el grado de probabilidad de ser un caso. Plantea
una serie de limitaciones: Esquizofrenias crónicas y fases hipomaniacas,
alcoholismo, enfermos que tienen una conducta marcadamente defensiva
frente a una toma de conciencia de su situación de malestar psicológico
o enfermedad y enfermos muy crónicos, especialmente cuando están
atravesando un buen momento en su evolución.
5. VALORACION DEL NIVEL DE ARRAIGO
Para valorar este nivel, se han considerado los siguientes parámetros:
- Nivel de satisfacción en el lugar de destino actual.
- Deseo de cambio de lugar de destino.
- Tiempo en el destino actual.
- Número de destinos anteriores.
- Antigüedad en el Cuerpo.
- Lugar al que desearía cambiar.
- Provincia de la que se considera que es.
Con estos parámetros se han diseñado unos índices, para en su
conjunto poder calibrar y valorar el nivel de simbiosis entre
el funcionario y la provincia en la que se encuentra destinado,
y su sentimiento de pertenencia a un determinado lugar.
6. ANALISIS Y PROCESO DE DATOS
Para el análisis estadístico se ha utilizado el Stadistical
Package of Social Sciences (SPSS+), empleándose distintos test
estadísticos según las variables a considerar:
No parametricos:
- Prueba del X2 para tablas de contingencias
- Test de Fisher para tablas de 2x2
- Prueba de Kruskal-Wallis 1-way Anova
Parametricos:
- Coeficiente de correlación de Pearson
- Análisis de varianza (ANOVA)
- T de Student
Multivariables:
- Análisis discriminante
- Análisis de componentes principales
RESULTADOS
Se han evaluado funcionarios destinados en el conjunto del territorio,
pertenecientes a todas las escalas contempladas en el Cuerpo Nacional
de Policía. En total y según los últimos datos, suponen 55.027
personas.
Se han considerado a la globalidad de las regiones policiales.
Dada la importancia de la escala básica dentro del conjunto de
los miembros por su número, se han muestreado las distintas regiones
policiales, desarrollando el porcentaje de policías entrevistados
de la escala básica (la que tiene mayor número de miembros que
el resto de las escalas) con respecto a las otras, observándose
la siguiente distribución:
| REGION/ESCALA |
Escala Básica |
Resto Escalas |
| 1ª |
17,22% |
4,16% |
| 2ª |
12,30% |
3,44% |
| 3ª |
7,67% |
2,03% |
| 4ª |
10,28% |
2,42% |
| 5ªº |
6,74% |
1,58% |
| 5ª |
2,83% |
0,74% |
| 7ª |
5,70% |
1,37% |
| 8ª |
4,71% |
1,27% |
| 9ª |
3,01% |
0,94% |
| 10ª |
6,99% |
1,68% |
| 13ª |
2,40% |
0,52% |
1. ASPECTOS SOCIOECONOMICOS
1.1. EDAD:
La media de edad para el total de los entrevistados ha sido
de 38,4 años, con una variación entre los 21 años para el mínimo,
y un máximo de 63 años.
Por escalas, la que tiene menor edad media es la Básica, con
un promedio de 37,1 años, y la de mayor edad media es la Escala
Superior, con un promedio de 47,5 años.
La distribución de la edad por escalas es la que se presenta
a continuación:
| ESCALA |
MEDIA |
DESVIACION STANDARD |
RANGO
MINIMO |
RANGO
MAXIMO |
| SUPERIOR |
50.1 |
8.27 |
34 |
61 |
| EJECUTIVA |
40.6* |
7.98 |
24 |
61 |
| SUBINSPEC. |
47.5 |
5.72 |
37 |
63 |
| BASICA |
37.1* |
7.27 |
21 |
55 |
| TOTAL |
38.4 |
7.27 |
21 |
63 |
* Significativamente diferentes de las otras 3 escalas (p<0.05)
Asimismo, la distribución de escalas según los grupos de edad
que hemos establecidos son los siguientes:
| ESCALAS |
20-34 |
35-44 |
45-54 |
55-64 |
N |
| SUPERIOR |
3.3% |
20.0% |
36.7% |
40.0% |
30 |
| EJECUT. |
22.7% |
44.3% |
29.8% |
3.2% |
282 |
| SUBINSP. |
0.0% |
35.7% |
53.6% |
10.7% |
84 |
| BASICA |
36.3% |
50.8% |
12.6% |
0.3% |
1385 |
La distribución de las escalas con relación a las distintas
regiones policiales muestran los siguientes resultados:
| REGION |
MEDIA |
DESVIAC.
ESTANDAR |
RANGO
MINIMO |
RANGO
MAXIMO |
| Madrid |
37.3 |
6.93 |
25 |
61 |
| Barcelona |
35.9 |
7.02 |
22 |
59 |
| Valencia |
40.4 |
6.74 |
27. |
61 |
| Sevilla |
41.3 |
6.37 |
28 |
63 |
| País Vasco |
33.4 |
7.99 |
22 |
59 |
| Zaragoza |
41.7 |
7.46 |
28 |
61 |
| Valladod. |
40.3 |
6.71 |
27 |
54 |
| Coruña |
39.2 |
6.63 |
21 |
63 |
| Oviedo |
39.5 |
5.68 |
27 |
60 |
| Granada |
41.1 |
7.10 |
26 |
61 |
| Navarra |
35.6 |
6.14 |
25 |
53 |
Si valoramos solamente la escala básica, observamos una mayor
diferencia entre las distintas regiones, apreciándose que en el
País Vasco, hay una media de edad muy inferior a la del resto
de las regiones, con 31.7 años, seguida de Navarra-Rioja. En el
lado contrario, las plantillas con medias mayores de edad en la
escala básica son las de Sevilla y Zaragoza, con 40.0 y 40.1 años
respectivamente.
Aplicando el método de análisis múltiple de medias, se distinguen
3 grupos significativamente diferentes: Un grupo de mayor edad
constituido por las plantillas de las regiones policiales de sede
en La Coruña, Valladolid, Oviedo, Granada, Sevilla y Zaragoza.
Otro intermedio que corresponde a Navarra, Barcelona y Madrid,
y por último, el más joven, que corresponde al País Vasco.
1.2. ESTADO CIVIL:
El mayor predominio corresponde a los casados, estando estos
representados por el 90.3% de la muestra. Esta proporción es prácticamente
igual en todas las escalas, aunque dada la mayor edad media de
la escala de Subinspección, en esta se hace esta proporción más
aparente, con un 94%. Un 7.4% de la muestra esta soltera, y solo
un 0.5% son viudos. La proporción de separados es del 1.8% correspondiendo
la mayoría de las separaciones a la escala básica, con un 93%
del total de los mismos.
Por regiones se aprecia que la mayor proporción de solteros
corresponde al País Vasco (24.6%), Barcelona (11.2%), Navarra
(9.2%) y Madrid (6.5%) en relación al resto. En este, no se aprecian
diferencias significativas en las medias. Asimismo, los separados
concurren en mas porcentaje en las regiones de La Coruña, País
Vasco, Barcelona y Madrid.
1.3. NATURALEZA:
Un 57% de la muestra estudiada se distribuye alrededor de 14
provincias, siendo las de Granada, Sevilla y Caceres, las que
proporcionan una mayor porcentaje de funcionarios, con un 18%.
El 43% restante se distribuye entre 38 provincias.
Por Autonomías, Andalucía aporta el 28.7% de la muestra, Castilla-León
el 19.2%, Castilla-La Mancha el 9.9%, Extremadura el 9.5% y Galicia
el 9.1%. Observando la escala básica, en la siguiente tabla se
muestra el lugar de nacimiento de los funcionarios adscritos a
la misma, por comunidades autónomas:
| COMUNIDAD AUTONOMA |
FRECUENCIA |
PORCENTAJE |
| ANDALUCIA |
431 |
31.3% |
| ARAGON |
50 |
3.6% |
| ASTURIAS |
23 |
1.7% |
| BALEARES |
1 |
0.1% |
| CANARIAS |
8 |
0.6% |
| CANTABRIA |
10 |
0.7% |
| CASTILLA-MANCHA |
150 |
10.9% |
| CASTILLA-LEON |
249 |
18.1% |
| CATALUÑA |
19 |
1.4% |
| VALENCIA |
43 |
3.1% |
| EXTREMADURA |
129 |
9.4% |
| GALICIA |
118 |
8.6% |
| MADRID |
51 |
3.7% |
| MURCIA |
52 |
3.8% |
| NAVARRA |
3 |
0.2% |
| PAIS VASCO |
9 |
0.7% |
| RIOJA |
3 |
0.2% |
| CEUTA-MELILLA |
22 |
1.6% |
| EXTRANJERO |
7 |
0.5% |
| NO CONTESTA |
10 |
---- |
| TOTAL |
1388 |
100.0% |
1.4. NIVEL EDUCATIVO:
Se han valorado el nivel de estudios alcanzado por los miembros
participantes en el estudio, encontrandose una evidente relación
entre el nivel y la escala a la que pertenecen los funcionarios.
La distribución de la muestra según el nivel educativo alcanzado
se muestra en la tabla siguiente:
| NIVEL ALCANZADO |
FRECUENCIA |
PORCENTAJE |
| No terminó estudios primarios
|
11 |
0.6% |
| Estudios Primarios |
527 |
30.1% |
| Bachiller Elemental o equivalente
|
615 |
34.4% |
| Bachiller Superior o equivalente
|
410 |
23.0% |
| Estudios medios |
175 |
9.8% |
| Estudios superiores |
48 |
2.7% |
Distribuido el nivel de estudios según las distintas escalas,
encontramos los resultados que mostramos a continuación:
| NIVEL ALCANZADO |
SUPERIOR |
EJECUTIVA |
SUBINSPEC-CION |
BASICA |
| Primaria Incompleta |
0.0% |
0.0% |
2.4% |
0.7% |
| Primaria |
10.0% |
3.6% |
23.8% |
35.5% |
| BUP Elemental |
16.7% |
5.3% |
48.8% |
40.0% |
| BUP Superior |
36.7% |
45.2% |
15.5% |
18.6% |
| Estudios Superiores |
23.3% |
11.4% |
4.8% |
0.4% |
| N CASOS |
30 |
281 |
84 |
1380 |
1.5. ESTRUCTURA DE CONVIVENCIA:
Existe una clara mayoría de sujetos casados (94.2%), por el
porcentajes de personas que viven solas (5.8%). Estos porcentajes
varían según regiones, siendo más frecuente en los destinos en
el norte del país, la convivencia fuera de la estructura familiar
estandard, bien solos, con compañeros o en centros internos.
Con referencia al tipo de vivienda, prácticamente el 72.1% tienen
vivienda propia, estando un 21.7% en situación de alquiler y el
resto (6.2%), en residencias, en viviendas cedidas, en pensiones,
o con los padres. Este aspecto también varia según la región en
la que se haya aplicado la encuesta. No existe a su vez, diferencias
significativas entre las distintas escalas.
Se han considerado factores que condicionan la tenencia en propiedad
de la vivienda, la edad, el tiempo de permanencia en el destino
y el arraigo en el lugar de destino. El nivel de arraigo se ha
valorado en base a cuestiones referentes a: el deseo de cambio
de lugar de destino, la satisfacción con el actual lugar de destino,
y la vivencia donde uno se considera que es (la sensación de procedencia
o de pertenencia a un lugar o pueblo en el sentido genérico de
la palabra).
2. CONSUMO DE ALCOHOL
El patrón de consumo de bebidas alcohólicas que predomina entre
los encuestados es el de bebedor habitual moderado, que se caracteriza
por un consumo diario y estable, pero nunca en cantidades que
originen efectos biológicos o comportamentales inmediatos. Según
esta tipología de frecuencia en el consumo y cantidad de alcohol
consumida, se obtiene la distribución para el total de la muestra
que se indica a continuación:
| FRECUENCIA |
CANTIDAD MODERADA |
CANTIDAD
ELEVADA |
CANTIDAD
EXCESIVA |
| HABITUAL |
44% |
23% |
16% |
| OCASIONAL |
7% |
2.5% |
0.0% |
| ESPORADICO |
2.5% |
0.0% |
0.0% |
| NO BEBEDOR |
5% |
0.0% |
0.0% |
El 46.4% de los encuestados bebe vino diariamente una o mas
veces, y el 52.3% cerveza. Dicho porcentaje desciende marcadamente
cuando se trata de bebidas destiladas (coñac, whisky, ginebra,
etc...) - un 9.5% - o aperitivos (vermouth, vinos generosos, etc...)
- un 5.6% -. Por otra parte, la proporción de sujetos que consume
alcohol tres o más veces al día según el tipo de bebida, es la
siguiente:
---------------------------------
6.5% Vino
9.0% Cerveza
0.6% Aperitivos
0.7% Destilados
---------------------------------
El vino y la cerveza son las bebidas consumidas más habitualmente,
aunque es de notar como existe un 26% de bebedores habituales
de bebidas de alta graduación alcohólica. En la siguiente tabla
se muestra la tipología del bebedor para cada tipo de bebida en
el conjunto total de la muestra:
| TIPO BEBEDOR |
VINO |
APERITIVOS |
CERVEZA |
DESTILADOS |
| HABITUAL MODERADO |
57.0% |
20.0% |
61.5% |
26.0% |
| HABITUAL ELEVADO |
0.8% |
0.1% |
1.3% |
0.1% |
| OCASIONAL MODERADO |
15.0% |
19.0% |
19.0% |
22.3% |
| OCASIONAL
ELEVADO |
0.1% |
0.0% |
0.1% |
0.2% |
| ESPORAD.
MODERADO |
14.0% |
23.5% |
7.0% |
22.0% |
| ESPORAD.
ELEVADO |
0.1% |
37.3% |
11.0% |
29.5% |
| NO BEBEDOR |
13.0% |
37.3% |
11.0% |
29.5% |
En relación con la edad se observa un mayor consumo de vino
a partir de los 40 años, dándose una correlación significativa
directa entre la cantidad de vino consumida y edad. Por el contrario,
los más jóvenes tienden a consumir más cerveza y bebidas de alta
graduación. En este caso, la correlación es negativa y significativa.
El consumo total medido en alcohol absoluto, no se ve influido
significativamente por la edad y la correlación se hace prácticamente
nula.
Esto se aprecia en la tabla siguiente, en la que se muestran
los porcentajes de cada tipo de bebida medido en alcohol absoluto
y día:
| EDADES |
ALCOHOL TOTAL |
% VINO |
%APERITIVO |
% CERVEZA |
%DESTILADOS |
| 20-34 |
53 C.C |
24.5% |
5.7% |
49.6% |
20.0% |
| 35-44 |
57 C.C. |
38.0% |
4.8% |
42.1% |
15.3% |
| 45-54 |
52.5 C.C. |
49.7% |
4.7% |
36.5% |
11.6% |
| 55-64 |
46 C.C. |
40.3% |
5.1% |
44.8% |
10.6% |
Por regiones, el porcentaje de consumo de alcohol cambia. Destacan
por su mayor consumo en vino, las sedes de Oviedo, La coruña y
Valladolid. Con respecto a la cerveza, el primero lugar lo ocupa
Sevilla seguida de Madrid, y en destilados, País Vasco y Navarra-Rioja.
La distribución es tal y como se muestra en la siguiente tabla:
| REGION |
ALCOH. TOT/DIA |
% VINO |
%APERI TIVOS |
% CERVEZA |
% DES TILADOS |
| MADRID |
63.8 C.C. |
26.0% |
4.0% |
53.0% |
17.0% |
| BARCELONA |
42.8 C.C. |
30.0% |
5.5% |
46.5% |
18.0% |
| VALENCIA |
43.4 C.C. |
31.0% |
4.0% |
47.0% |
18.0% |
| SEVILLA |
52.2 C.C. |
35.0% |
5.0% |
55.0% |
5.0% |
| PAIS VASCO |
52.0 C.C. |
32.5% |
7.5% |
35.0% |
25.0% |
| ZARAGOZA |
45.7 C.C. |
50.5% |
2.0% |
31.0% |
16.5% |
| VALLADOLID |
54.0 C.C. |
52.0% |
8.0% |
25.0% |
15.0% |
| LA CORUÑA |
57.6 C.C. |
57.0% |
3.0% |
29.0% |
11.0% |
| OVIEDO |
69.8 C.C. |
58.0% |
9.0% |
16.0% |
17.0% |
| GRANADA |
56.8 C.C. |
36.0% |
4.0% |
46.0% |
14.0% |
| NAVARRA-RIOJA |
72.8 C.C. |
35.0% |
4.0% |
39.0% |
22.0% |
| TOTAL |
54.6 C.C. |
36.0% |
5.0% |
43.0% |
16.0% |
DISCUSION
En este apartado de nuestro trabajo analizaremos los resultados
obtenidos en relación a las características que reúne el grupo
profesional de la policía, haciendo especial hincapié en aquellos
datos que destacan del conjunto del estudio.
1. POLICIA Y ALCOHOL
Blackmore (1978) realizó una encuesta a 2300 policias en distintos
departamentos en Estados Unidos, encontrando una frecuencia de
consumo de alcohol cercana al 23% de los encuestados. Igualmente,
Schwartz y Schwartz (1975), Kroes (1976) y Stratton (1978) realizando
estudios parecidos en otras áreas diferentes del país, encontraron
cifras parecidas en cuanto a la proporción de agentes que consumían
bebidas alcohólicas.
En Reino Unido, un estudio paralelo fue el realizado por Davidson
y Veno (1980). Estos autores además, apreciaron como este aumento
en el consumo de alcohol mantenía una clara relación con la presencia
de situaciones acontecimientos con un marcado carácter estresante
que estaban a su vez, estrechamente vinculados a su trabajo habitual.
En el trabajo por nosotros evaluado, aunque los patrones de
consumo se corresponden a los que se observan en la población
general, si se considera la media diaria de alcohol absoluto por
individuo, se obtendría una cifra bastante superior a la de la
población general, aunque la prevalencia hallada en inferior a
la anteriormente citada de Blackmore.
Destaca asimismo, las diferencias halladas entre las distintas
regiones, siendo difícil de establecer las causas que motivan
estas diferencias interzonales que crean, como vimos en el capítulo
de resultados, tres grandes grupos o sectores. No es achacable
a lo visto, la existencia en determinados centros, de cafeterías
en los que este permitido la ingestión de bebida alcohólicas,
además a un precio inferior al de otros centros provinciales.
Si parece apreciarse que, el hábito de consumo coincide con la
provincia o región donde se encuentra ubicado el centro. Así,
es en la cornisa cantábrica donde prolifera más el consumo, disminuyendo
en la cuenca mediterránea, siendo esto coincidente con los índices
medios de la población de dichas zonas.
Cabe señalar también, que el estado civil no se halla relacionado
con la ingesta, aunque si influye el tipo de convivencia, dándose
una mayor frecuencia en aquellos que viven separados de su familia.
Tampoco es significativa la ingesta de alcohol con el nivel
de salud percibido, aunque se pueda captar una cierta sensación
de baja en la autoestima.
2. POLICIA Y MORBILIDAD PSIQUIATRICA
French (1975) planteó una encuesta, estudiando a 23 grupos de
profesionales, entre los que se encontraban representado el estamento
policial, determinando las tasas de síntomas de ansiedad y depresión.
En su estudio halló que los policías presentaban altos niveles
de ambas patologías. Este estudio fue refrendado por Schwartz
y Schwartz (1975). No obstante, un diseño planteado en el Centro
de Salud Mental de Tennessee (USA) entre los años 1972 y 1974
por Richard y Fell, no estableció diferencias estadísticamente
significativas entre la media de aparición de estas patologías
en el colectivo en cuestión comparado con otros grupos profesionales.
Por ello, y aún no estando clara la significación entre ambos
parámetros, Blackmore estudió la presencia de problemas de salud
con carácter general en el colectivo policial, encontrando una
prevalencia global de problemas de salud física de un 36%, lo
cual era elevado en relación a otros colectivos. También Fell
señaló en su estudio de 1975, que el número de hospitalizaciones
era mayor en nuestro colectivo en estudio.
En el estudio planteado, se aprecia la asociación entre el riesgo
comparativo de la salud por el estrés en el policía. Así, se constata
en la valoración de los cuestionarios GHQ, en los cuales, las
personas que tienen una mala o pobre percepción de su salud, perciben
asimismo, un alto riesgo comparativo para las enfermedades depresiva
y las crisis cardíaca, e igualmente, al contrario. Esto se ha
valorado como que de alguna manera, que no se puede explicar absolutamente,
ambos conceptos se mantienen interrelacionados teniendo cabida,
la potenciación de recursos positivos por parte de los funcionarios
con más capacidad de criterio para enfrentar dichas situaciones
estresantes.
3. POLICIA Y CARACTERES PSICOSOCIALES
Valorando las características sociofamiliares, Blackmore (1978)
encuentran una prevalencia de un 37% de problemas matrimoniales
graves. Se aprecian asimismo, en estudios realizados por Kroes
(1975), Walrod (1978), Wallace (1978) y Davidson y Veno (1980)
conclusiones relacionadas con los factores estresantes que inciden
en la salud de los policías, llegándose a formular entre otras,
las de que actúan como factores de estrés, la complejidad del
trabajo, la responsabilidad del mismo, máxime cuando esta comporta
un cierto control sobre la seguridad de otras personas, la rigidez
y arbitrariedad de las normas laborales, la mecanización de ciertos
procesos laborales, que conlleva frustración y rutina, la falta
de comunicación en los distintos escalones en la Organización,
el trabajo en turnos, ... También es han relacionado como factores
estresantes, imbricados al trabajo, las actitudes poco favorables
de la población, el aislamiento social, el riesgo de peligro físico
por los especiales cometidos, ...
De entre todos los citados, los más significados en los estudios
han sido la asumción del grado de responsabilidad, y las malas
actitudes poblaciones con respecto a los trabajadores, acompañado
del fenómeno de aislamiento social que esto acarrea.
4. POBLACION
Aunque la edad media para todo el conjunto de los policías es
de 38.4 años, hay que destacar como las escalas diferencian claramente
a la población estudiada desde el punto de vista de la edad. Una
escala, la superior, no solo tiene una media de 40 años, sino
que el 40% de la misma supera los 55. Por el contrario, en el
escala básica el 36% no llega a los 35 años.
En la siguiente tabla apreciamos las diferencias en las distintas
escalas mediante una dicotomización en los 45 años:
| EDAD |
SUPERIOR |
EJECUTIVA |
SUBINSPEC. |
BASICA |
| Más 45a |
77% |
64% |
33% |
13% |
| Menos 45a |
23% |
36% |
67% |
87% |
Lo que más hay que destacar de los datos observados es la diferente
distribución según la región policial de la que se trate, que
resulta estadísticamente significativa y que oscila entre los
33.4 años de media en el País Vasco y los 41.7 años en Zaragoza.
Estas diferencias de edad, que se hacen todavía más evidentes
si se considera exclusivamente la escala básica, configuran claramente
tres grupos diferenciados de regiones policiales: Uno más joven,
que corresponde al País Vasco, otro intermedio, con Navarra, Barcelona
y Madrid, y por último, otro más viejo con el resto de las regiones.
Se puede plantear la posibilidad de que esta correlación se deba
a la especial dinámica en los destinos que se da dentro del C.N.P.,
lo cual tiene que ver, de alguna manera, con la distribución de
la naturaleza u origen de los policias.
Esta distribución geográfica además, no tiene un carácter uniforme,
sino que presenta una característica bimodal clara: Un 80% de
los funcionarios proceden practicamente de 5 comunidades autónomas,
y el 20% restante, procede de las otras 13, habiendo 7 comunidades
que proporcionan solo el 7% de los policias. Esta particular distribución
geográfica de la motivación hacia la profesión de policía hay
que ponerla en relación con factores socioeconómicos y de alguna
forma, explica alguna de las características que tiene esta población,
como por ejemplo, su bajo nivel educativo general.
Es importante valorar también el nivel de arraigo, y las frustaciones
en las espectativas en los cambios de destino como causas de alteraciones
de origen psiquiátrico que se encuentran significativamente relacionadas.
CONCLUSIONES
1.- El Cuerpo Nacional de Policía no presenta, valorando en
su conjunto, los factores de estrés que se han citado en el trabajo,
niveles de salud general por debajo de los de la población general
de igual sexo y edad. El nivel de salud autopercibida es, en general,
semejante y no parece presntar un aumento en el uso de servicios
médicos o un aumento en los episódios de I.L.T.
2.- La prevalencia de morbilidad psiquiátrica, medida por el
GHQ, es de un 7.6% y puede considerarse semejante a la de la población
general de igual sexo y edad. No hay asimismo, aumento en los
procesos de absentismo ni en el consumo de psicofármacos. Esta
prevalencia no se encuentra asociada a la edad, nivel educativo
o estado civil.
3.- El porcentaje de consumo de alcohol y el porcentaje de bebedores
excesivos es superior a los que se encuentra en la población general,
ajustada en edad y sexo, constituyendo el principal problema de
salud de los policías. No hay sin embargo, una prevalencia de
alcohólicos superior a la que se establece para la media de la
población general.
4.- Un grave factor de riesgo planteado en el problema del consumo
de alcohol, es la forma de convivencia, siendo factor de riesgo,
la vivencia fuera del nucleo familiar.
5.- No se han encontrado diferencias significativas entre el
nivel de salud general y el nivel educativo.
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