Información Continuada
Premios Fundación Mapfre Medicina

VALORACION DE LOS FACTORES SOCIOECONOMICOS EN EL ESTRES LABORAL EN UN COLECTIVO DE ESPECIAL RIESGO LABORAL (C.N.P.)

Autor: JUAN JOSE SANCHEZ MILLA

Facultativo médico del C.N.P. Jefe dela Unidad Sanitaría del País Vasco Doctor en Medicina y Cirugía por la U.P.V. Master en Salud y riesgos Laborales.

Colaboradores: MIGUEL A. SANZ BOU

Facultativo médico del C.N.P. Jefe de la Unidad Sanitaría de la Comunidad valenciana Médico Diplomado en medicina de Empresa

ALFONSO AÑELLANIZ GONZALEZ

Profesor de Toxicología de la U.P.V. Master en Salud y riesgos Laborales

INDICE

1. Introducción

2. Factores desencadenantes del estrés  y estatus social

3. La policía como fuente de estrés ocupacional. Factores estresantes

4. Objetivos

5. Material y métodos

6. Resultados

7. Discusión

8. Conclusiones

9. Bibliografía

 

INTRODUCCION

En el campo de la salud laboral, el estrés ocupa un lugar importante por cuanto se esta mostrando como cause de morbilidad importante. Es además significativo en la profesión policial, en la cual, por la misma naturaleza del trabajo que desarrolla, se ve directamente influida por este.

Existen factores relacionados con la clase social y de carácter socioeconómico que personalizan la capacidad de los trabajadores para, de acuerdo a sus características congénitas y las adquiridas en su entorno de desarrollo físico, puedan habilitarse de recursos capaces de enfrentarse al estrés que supone el desarrollo de cualquier tipo de trabajo y en concreto, del que nos ocupa en el presente estudio.

Es reseñable como marcador sanitario, el hábito social del consumo de bebidas alcohólicas, el cual se influye directamente de los parámetros anteriormente señalados y cuyo estudio, puede ser fuente para el conocimiento y comprensión del tema planteado, y para evaluar y establecer las pautas de tratamiento de un problema, que no atajado a tiempo, supone tanto una merma física para el trabajador, como un importante deterioro a nivel del colectivo de trabajo, empresa, y sociedad.

 

FACTORES DESENCADENANTES DE ESTRES Y ESTATUS SOCIAL

Uno de los temas que más han ocupado la atención de los investigadores desde los comienzos de la Epidemiología psiquiátrica, ha sido la relación entre clase social y morbilidad psiquiátrica.

Existen estudios pioneros en el tema del siglo pasado realizados por Edward Jarvis en Massachusetts en 1855, y de Daniel Tuke en Inglaterra, recogiendo los datos de las admisiones realizadas en centros psiquiátricos, en los que se formulaba una asociación entre enfermedad mental, pobreza y clase social inferior. Posteriormente, se han realizado numerosas investigaciones en ese sentido.

Esta misma asociación entre la distinta posición social de las personas y la aparición en ellas de procesos nosológicos de índole psiquiátrica, son también constatados por autores como Petra y Curtis (1968), Fried (1969), Dohrenwend y Dohrenwend (1969, 1974), Levy (1974), Katschnig y Strotzka (1977), Lauter (1977) y otros.

En cualquier caso, esta relación se comprende mejor a partir del modelo psicobiológico desarrollado por Adolfo Meyer (Lief, 1948) y del concepto de

estrés de Seyle (1956). Del entendimiento e integración de ambos conceptos, va tomando cuerpo el concepto de "estrés social" como un elemento intermediador entre condiciones y circunstancias sociales y la presencia de trastornos psiquiátricos o psicosomáticos.

La profesión policial constituye uno de los grupos ocupacionales donde los factores estresantes adquieren un importante relieve. A los factores propiamente añadidos del trabajo en si, y a las condiciones en que se desarrolla este, hay que añadir las especiales relaciones que este trabajo desarrolla en relación a la masa social con que se rodea, lo cual, parece aumentar la vulnerabilidad física y psíquica del trabajador (Symonds, 1969; Kroes, 1976, Stratton, 1978; Davidson y Veno, 1978, 1980).

Además de lo anterior, estudios epidemiológicos referidos a factores psicosociales en el trabajo, son prácticamente inéditos en nuestro país, existiendo muy pocos artículos en la actualidad publicados referido a este grupo profesional. No obstante, hay que significar que el tema del estrés aplicado a las fuerzas policiales si ha sido motivo de charlas, debates,... en diferentes medios de comunicación social.

Existen factores que, actuando e interaccionando con las diferencias existentes en cada sujeto, hacen aumentar el riesgo de padecer un trastorno psiquiátrico a determinadas personas cuando se dan situaciones estresantes en general o acontecimientos vitales específicos.

Existen también otros factores que pueden tener un efecto protector frente al estrés, al disminuir por su presencia el riesgo de morbilidad como reacción al mismo. Entre estos factores se podría considerar el apoyo o soporte social, el cual tiene una función protectora , bien mitigando el impacto del estrés en si, o bien fortaleciendo la capacidad de enfrentamiento del sujeto (Cobb, 1976; Thoits, 1982; Cohen y Syme, 1985; Gore, 1984, 1985).

Así, el grado de "vulnerabilidad" de un sujeto no se comprendería como algo estático, sino que reflejaría una relación entre una disposición congénita y la propia historia vital, influyendo en todo ello, factores de orden biológico, cultural, sociológico y social (Perris, 1987), teniendo unos un carácter de acentuación del riesgo y otros de protección, e interactuando todos ellos entre si (Paykel, 1979; Rutter, 1985).

Existen además un par de postulados, señalados por Brenner en 1981, en los cuales, se relacionan los análisis sanitarios con cambios vitales en las familias dependientes de la situación socioeconómica de esta. Estos postulados son:

1.- El principio de aceleración: Los cambios vitales pueden dar lugar a situaciones de estrés que a su vez provocan otros cambios vitales y la aparición de otros factores estresantes.

2.- El principio de contagio: Los factores estresantes a que esta sometido un sujeto tienen un efecto multiplicador sobre aquellos que afectan a otro.

Existen asimismo, líneas de investigación abiertas en el campo de la psicología industrial, centradas fundamentalmente en el nivel de vigilancia y en el sistema "hombre-maquina" (Appley y Trumbull, 1986).

También hay estudios diversos en el campo de la privación sensorial, catástrofes o situaciones muy especiales como el confinamiento en submarinos o estaciones en el Artico y participación en acciones de combate (Mason, 1971).

En otro orden, se están investigando también, las repercusiones producidas en trabajadores, como consecuencia de situaciones sociales negativas mantenidas que afectan a un determinado colectivo.

En este sentido, hay que considerar trabajos referidos a situaciones excepcionales que mantienen durante largo tiempo, un modo de vida especialmente estresante con importantes elementos traumáticos (Venzlaff, 1958; Matussek, 1971; Eitinger, 1973).

Otro tipo de investigaciones se han encaminado a aquellos colectivos de trabajadores que presentan particulares condiciones de trabajo, como son los que se encuentran desplazados en países extranjeros o en comunidades en las cuales, se plantean situaciones con cambios culturales, de idiomas,... muy distintas. A esto se puede sumar, en algunos casos, la inseguridad en el puesto de trabajo (Dilling, 1987; El-Batawi, 1988).

Desde otro punto de vista, hay que plantear la situación que conforma la actividad laboral, la cual, constituye una de las áreas fundamentales en el desarrollo de la vida humana, no solo en tiempo, sino también como elemento clave para la inserción y adaptación social, siendo por ello considerada lógicamente como una importante fuente de factores estresantes.

Esto es ratificado por diferentes estudios que presentan como sucesos o cambios en el ámbito de trabajo, son capaces de desencadenar síntomas o trastornos psiquiátricos (Rudolph, 1974; Bolm, 1980) o incidir sobre el curso de la enfermedad (Vogel et al, 1987).

Otro grupo de estudios relacionan distintas características sociodemográficas (aumento del paro, necesidades económicas, ....) con un aumento de los indicadores sanitarios de morbimortalidad, influyendo de una manera negativa sobre la autoestima y el bienestar físico y psíquico de las personas, hallandose mayor número de síntomas de ansiedad y depresión (Hepworth, 1980; Stafford et al, 1980) y una asociación clara con una mayor frecuencia de morbilidad psiquiátrica propiamente dicha (Weyerer, 1984) o unas mayores tasas de alcoholismo (Ojesjo, 1980).

Otra perspectiva se nos abre al considerar a estos factores psicosociales, como una de las posibles fuentes de estrés crónico, implícito en la actividad laboral, y por tanto, con repercusión directa sobre la salud, pudiendose entender incluso, el que fueran valorados en cierto modo, como enfermedad profesional. Desde la aparición de los estudios de Guralnick en 1963 (U.S.A.), existen estudios de carácter epidemiológico donde se presetan relaciones estadísticamente significativas entre la aparición de muertes por cardiopatías isquémicas y suicidios y el desarrollo de ciertos puestos de trabajo. Concretamente en su estudio, Guralnick halló que los maestros tenían unas tasas de muerte por cardiopatía isquémica menores que jueces, abogados, médicos y policias.

También se ha comprobado que otro tipo de patologías como la ansiedad y la depresión, o el abuso del alcohol se relacionan con el estrés ocupacional, y por tanto, con el tipo de profesión (Kornhauser, 1965; Caplan et al, 1975; Wiegand, 1972).

Son también causa de impacto estresante, factores relacionados directamente con el tipo de trabajo a desempeñar, como por ejemplo, la turnicidad del mismo, la utilización insuficiente de las capacidades del trabajador, lo que desemboca en una situación de frutación por parte del mismo, el trabajo excesivo, el conflicto de funciones, los salarios bajos, ... (Cooper y Marshall, 1976 y 86; Cooper y Davidson, 1988; Sánchez et al, 1988).

 

LA POLICIA COMO FUENTE DE ESTRES OCUPACIONAL. FACTORES ESTRESANTES

En la profesión policial, se han realizado numerosos estudios por lo relevante de las características laborales de la misma, encontrando que en esta, el estrés ocupa un lugar relevante.

Estudios como el de Guarnick (1963), Kroes et al (1974), Caplan et al (1975), Richard y Fell (1975) Schwartz y Schwartz (1975) Davidson y Veno (1980) demuestran como dentro del "ranking" de indicadores sanitarios de estrés, la profesión policial presenta cotas elevadas en cuanto a consumo de alcohol, suicidios, trastornos digestivos y cardíacos, y trastornos de ansiedad y depresivos.

A los factores propiamente asociados al trabajo en si y a las condiciones en que se desarrolla el mismo, se unen unas especiales relaciones con el entorno social que aumentan su "vulnerabilidad". Esto hace que en la profesión policial, sea importante el conocimiento de la posible relación existente entre los factores asociados al estrés asociados al trabajo y los factores de vulnerabilidad.

Las relaciones entre factores psicosociales del medio laboral, organización del trabajo y contenido de este y su manifestación en un deterioro del estado general o específicamente, de mala salud mental o psicosomática han sido estudiados (Henry y Stephens, 1977; Elliot y Eisdofer, 1982; Levi, 1988) pero hasta ahora solo se han podido ofrecer una asociación entre la exposición a determinados factores y determinadas alteraciones o síntomas inespecíficos de malestar psicobiológico (Kasl, 1986; Levi, 1988).

Entre las perturbaciones corporales, que habitualmente se encuentran entre los trabajadores expuestos a situaciones estresantes en su vida profesional, se pueden citar (Nerell y Wahlundf, 1981):

* Síntomas gastrointestinales: Dispepsia, indigestión, vómitos, pirosis, estreñimiento, irritación del colón.

* Síntomas cardíacos: Palpitaciones y arritmias.

* Síntomas musculares: Tensión, dolor.

* Síntomas del Sístema Nervioso Central: Insomnio, cefaleas,..

Estos síntomas, aunque puedan ser considerados triviales, pueden significar una gran fuente de malestar y originar freuentes consultas en el médico y episódios de I.L.T. en el trabajo (Seamonds, 1982; Kalimo y Mejman, 1988).

Más importancia presentan las enfermedades psicosomáticas, destacando de ellas, la hipertensión arterial esencial y las cardiopatías coronarias, destacando en estas últimas un hecho admitido, como es que factores estresantes mantenidos pueden intervenir en su patogénesis en personas sanas predispuestas (Rosenman, 1983). En este tipo de patologías, parece ser que un 50% de las mismas podrían ser achacables a la aparición de factores psicosociales que actuarían sobre los factores de riesgo cardiovascular clásicos, ya conocidos, a saber, el tabaco, el alcohol o la hipercolesterolemia.

Asimismo, la hipertensión ha sido relacionada con determinados aspectos del trabajo, como son la responsabilidad de determinados puestos o el exceso de volumen. Eso se vio en estudios realizados por Aleksandrov en 1967 sobre conductores de locomotoras, y Cobb y Rose en 1973, sobre personal destinado en el control de tráfico aéreo.

Con respecto a la salud mental, existen a su vez estudios que muestran la relación entre los factores del trabajo citados, y síntomas y trastornos psiquiátricos (Vroom, 1969;Locke, 1976; Kasl, 1986), aunque esa relación se manifiesta según dichos estudios más en la aparición de malestar psicológico que, en enfermedades mentales propiamente dichas. Margolis (74) ya apuntaba la relación existente entre determinadas características del trabajo y el sentimiento de autoestima y ánimo depresivo, todo ello, analizado por un cuestionario diseñado al efecto. Los parámetros que más se relacionaban eran los que incluían responsabilidad por el puesto desempeñado y la posibilidad de desarrollar las capacidades y posibilidades del trabajador en su puesto.

Cuando uno de los factores laborales, se plantea como particularmente problemático o enojoso, se hace mucho más evidente su relación con la aparición de morbilidad de causa psiquiátrica (Roman y Trice, 1972; Siassi, 1974).

Otro problema serio con el que nos encontramos es el del consumo de alcohol y su uso excesivo como forma de evasión, lo cual se ha querido considerar como una forma de reacción frente a determinados factores estresantes en la profesión. En esta dirección apuntan los trabajos de Roman y Trice (1970), Kuhlorn (1971) y Plant (1979), aunque los resultados obtenidos no permiten afirmar de una forma rotunda la existencia de una relación causal. Se considera por el contrario, que este tipo de comportamiento se puede producir teniendo como base y condicionamiento, unas normas de orden cultural preestablecidas y una manera de enfrentamiento a las situación de riesgo o estrés propias de cada persona (Parker, 1979; Folkman y Lazarus, 1980).

Dentro de la profesión policial, Davidson y Veno (1980) estudiaron en Gran Bretaña la existencia de altos niveles de estrés relacionados con la actividad laboral, observando como esa fuente de presión, era capaz de provocar un aumento en la ingesta de alcohol en algunos individuos, como forma por parte de estos de superar los problemas anteriormente mencionados.

Esta relación entre factores sociales y estrés laboral, hace que, lógicamente, aumente la incidencia en el número de episodios de absentismo y de consultas de carácter psiquiátrico, siendo las causas más frecuentes de ingreso,, el alcoholismo, la hipertensión, la úlcera péptica, las neurosis y las cardiopatías isquémicas. (Hoiberg, 1982)

Asimismo, en una revisión realizada por Porter y Steers (1973), se llega a la conclusión de que la insatisfacción profesional es un factor decisivo en la presencia de cuadros de absentismo, estando esta insatisfacción relacionada directamente con la existencia de factores de carácter estresógeno.

En el estudio de Guralnick anteriormente citado, se presentaba al colectivo policial, con unas elevadas tasas de suicidios y muertes por cardiopatías isquémicas, siendo esto valorado como consecuencia de un alto nivel de estrés ocupacional.

 

OBJETIVOS

Como objetivo general, se pretende la mejora del conocimiento epidemiológico sobre el colectivo profesional estudiado.

Son objetivos particulares, la medida del estado de salud general del funcionario, mediante la evaluación de unos indicadores determinados, la influencia del estrés en el conjunto de la percepción de la salud anteriormente citada y su relación con el trabajo, y l avaloración del consumo de alcohol por parte de la muestra.

 

MATERIAL Y METODOS

Se ha realizado una entrevista a un número determinado de funcionarios - 1792 - del Cuerpo Nacional de Policía (C.N.P.) a nivel nacional, elegidos de forma aleatoria, sin distinción alguna de categoría, edad, sexo o puesto de trabajo desempeñado. La entrevista realizada, buscando la detección de distintos parámetros, ha comprendido los siguientes instrumentos:

1. DATOS SOCIODEMOGRAFICOS

* Un cuestionario especialmente diseñado para el estudio, en el que se recogen los datos sociodemográficos, datos de la historia profesional, de las condiciones de vida y de la autopercepción del arraigo en la localidad donde trabaja actualmente, y del riesgo de la tarea desempeñada.

2. AUTOPERCEPCION DE LA SALUD

* Un cuestionario de Salud General, cuyos items han sido extraído en su mayor parte de la encuesta Nacional de Salud llevada a cabo por el Ministerio de Sanidad y Consumo en el año 1986, que incluye datos tales como la autopercepción de la salud, la presencia y/o ausencia de trastornos agudos y enfermedades crónicas, la accidentabilidad de cada funcionario en el último año, y las distintas eventualidades que se hayan podido producir por causa de algún proceso nosológico.

3. VALORACION DEL ALCOHOLISMO

3.1. Tipos de test empleados:

* Un cuestionario de consumo de alcohol, tomado de la adaptación española (Martinez y Martin, 1987) del desarrollado por el Alcohol Research Group americano (Cahalan et al, 1974).

* Un cuestionario para la posible detección de casos de alcoholismo (dependencia y abuso) utilizando los criterios de la DSM-III. Recoge un listado de problemas, tanto físicos como sociales, derivados del consumo abusivo de alcohol y síntomas de dependencia al mismo.

Para la detección de probables casos alcohólicos se ha utilizado un cuestionario basado sobre problemas originados como consecuencia del consumo elevado del alcohol. El cuestionario esta formado por 21 items que se refieren a los problemas anteriormente citados. Están tomados de la versión castellana (Canino et al, 1987) de la Diagnostic Interview Schedule (DIS) elaborada para el programa ECA en Estados Unidos (Robins et al, 1981, 1982).

El entrevistado ha de responder si cada una de las situaciones que se le plantean, le han sucedido alguna vez en su vida y/o en el último año. El punto de corte se sitúa en 4 problemas o más al objeto de aumentar la especificidad respecto a los criterios diagnósticos de la DSM-III. Identifica tanto a bebedores con un patrón patológico de consumo como a los dependientes.

3.2. Medida del consumo de alcohol absoluto:

Para el cálculo de la cantidad consumida de alcohol absoluto por año y sujeto, se han tomado los siguientes parámetros de estimación según el tipo de bebida:

- copas de vino:  94 c.c. de media con 12% de alcohol = 11.3 cc de alcohol absoluto.

- copas de aperitivo:  75 c.c. de media con 18% de alcohol = 14 cc de alcohol absoluto.

- cañas de cerveza:  230 c.c. de media con 5% del alcohol = 11.5 cc de alcohol absoluto.

- copas de destilados, aguardiente y coñac:  65 c.c. de media con 39% de alcohol = 26 cc de alcohol absoluto.

3.3. Tipología del grado de bebedor:

Para la clasificación del grado de bebedor se han considerado los siguientes parámetros en relación con el consumo medio por día de alcohol absoluto en c.c.:

- LIGERO: Entre 1 y 24 c.c.

- MODERADO: Entre 25 y 49 c.c.

- ALTO: Entre 50 y 99 c.c.

- EXCESIVO: A partir de 100 c.c.

3.4. Tipología del hábito de beber:

En cuanto al hábito de beber los parámetros utilizados para la clasificación de los sujetos han sido los siguientes:

* BEBEDORES HABITUALES: Al menos 4 veces por semana.

* BEBEDORES OCASIONALES: Al menos 3 veces al mes.

* BEBEDORES ESPORADICOS: Al menos 1 vez al año.

* NO BEBEDORES: Menos de una vez al año.

Dentro del grupo de los bebedores habituales, hay que establecer a la vez, distintas consideraciones:

- Moderados: Menos de 50 c.c. de alcohol absoluto como media por día.

- Elevados: Entre 50 y 100 c.c. por día.

- Excesivos: Más de 100 c.c. por día

Para los bebedores esporádicos y ocasionales, los niveles que se establecen son:

- Moderados: Menos de 50 c.c. en cada ocasión.

- Elevados: Más de 50 c.c. en cada ocasión.

- Excesivos: Más de 100 c.c. en cada ocasión.

4. VALORACION DE LA PATOLOGIA PSIQUIATRICA

* Un cuestionario para la detección de probables casos con patología psiquiátrica funcional no psicótica. Se ha utilizado una versión de 12 items del General Health Questionnaire de Goldberg (1972,1978) adaptado al castellano por Muñoz et al (1978, 1979). El uso de un modelo abreviado, aunque haya podido suponer una disminución en el valor predictivo de su realización, supone el test más empleado en estudios en el medio laboral, además de suponer un ahorro considerable de tiempo, lo cual es importante si se tiene en cuenta que el conjunto de las pruebas suponía un tiempo aproximado de una hora por funcionario.

Su diseño detecta el grado de probabilidad de ser un caso. Plantea una serie de limitaciones: Esquizofrenias crónicas y fases hipomaniacas, alcoholismo, enfermos que tienen una conducta marcadamente defensiva frente a una toma de conciencia de su situación de malestar psicológico o enfermedad y enfermos muy crónicos, especialmente cuando están atravesando un buen momento en su evolución.

5. VALORACION DEL NIVEL DE ARRAIGO

Para valorar este nivel, se han considerado los siguientes parámetros:

- Nivel de satisfacción en el lugar de destino actual.

- Deseo de cambio de lugar de destino.

- Tiempo en el destino actual.

- Número de destinos anteriores.

- Antigüedad en el Cuerpo.

- Lugar al que desearía cambiar.

- Provincia de la que se considera que es.

Con estos parámetros se han diseñado unos índices, para en su conjunto poder calibrar y valorar el nivel de simbiosis entre el funcionario y la provincia en la que se encuentra destinado, y su sentimiento de pertenencia a un determinado lugar.

6. ANALISIS Y PROCESO DE DATOS

Para el análisis estadístico se ha utilizado el Stadistical Package of Social Sciences (SPSS+), empleándose distintos test estadísticos según las variables a considerar:

No parametricos:

- Prueba del X2 para tablas de contingencias

- Test de Fisher para tablas de 2x2

- Prueba de Kruskal-Wallis 1-way Anova

Parametricos:

- Coeficiente de correlación de Pearson

- Análisis de varianza (ANOVA)

- T de Student

Multivariables:

- Análisis discriminante

- Análisis de componentes principales

 

RESULTADOS

Se han evaluado funcionarios destinados en el conjunto del territorio, pertenecientes a todas las escalas contempladas en el Cuerpo Nacional de Policía. En total y según los últimos datos, suponen 55.027 personas.

Se han considerado a la globalidad de las regiones policiales. Dada la importancia de la escala básica dentro del conjunto de los miembros por su número, se han muestreado las distintas regiones policiales, desarrollando el porcentaje de policías entrevistados de la escala básica (la que tiene mayor número de miembros que el resto de las escalas) con respecto a las otras, observándose la siguiente distribución:

REGION/ESCALA Escala Básica Resto Escalas
17,22% 4,16%
12,30% 3,44%
7,67% 2,03%
10,28% 2,42%
5ªº 6,74% 1,58%
2,83% 0,74%
5,70% 1,37%
4,71% 1,27%
3,01% 0,94%
10ª 6,99% 1,68%
13ª 2,40% 0,52%

1. ASPECTOS SOCIOECONOMICOS

1.1. EDAD:

La media de edad para el total de los entrevistados ha sido de 38,4 años, con una variación entre los 21 años para el mínimo, y un máximo de 63 años.

Por escalas, la que tiene menor edad media es la Básica, con un promedio de 37,1 años, y la de mayor edad media es la Escala Superior, con un promedio de 47,5 años.

La distribución de la edad por escalas es la que se presenta a continuación:

ESCALA MEDIA DESVIACION STANDARD RANGO

MINIMO

RANGO

MAXIMO

SUPERIOR 50.1 8.27 34 61
EJECUTIVA 40.6* 7.98 24 61
SUBINSPEC. 47.5 5.72 37 63
BASICA 37.1* 7.27 21 55
TOTAL 38.4 7.27 21 63

* Significativamente diferentes de las otras 3 escalas (p<0.05)

Asimismo, la distribución de escalas según los grupos de edad que hemos establecidos son los siguientes:

ESCALAS 20-34 35-44 45-54 55-64 N
SUPERIOR 3.3% 20.0% 36.7% 40.0% 30
EJECUT. 22.7% 44.3% 29.8% 3.2% 282
SUBINSP. 0.0% 35.7% 53.6% 10.7% 84
BASICA 36.3% 50.8% 12.6% 0.3% 1385

La distribución de las escalas con relación a las distintas regiones policiales muestran los siguientes resultados:

REGION MEDIA DESVIAC.

ESTANDAR

RANGO

MINIMO

RANGO

MAXIMO

Madrid 37.3 6.93 25 61
Barcelona 35.9 7.02 22 59
Valencia 40.4 6.74 27. 61
Sevilla 41.3 6.37 28 63
País Vasco 33.4 7.99 22 59
Zaragoza 41.7 7.46 28 61
Valladod. 40.3 6.71 27 54
Coruña 39.2 6.63 21 63
Oviedo 39.5 5.68 27 60
Granada 41.1 7.10 26 61
Navarra 35.6 6.14 25 53

Si valoramos solamente la escala básica, observamos una mayor diferencia entre las distintas regiones, apreciándose que en el País Vasco, hay una media de edad muy inferior a la del resto de las regiones, con 31.7 años, seguida de Navarra-Rioja. En el lado contrario, las plantillas con medias mayores de edad en la escala básica son las de Sevilla y Zaragoza, con 40.0 y 40.1 años respectivamente.

Aplicando el método de análisis múltiple de medias, se distinguen 3 grupos significativamente diferentes: Un grupo de mayor edad constituido por las plantillas de las regiones policiales de sede en La Coruña, Valladolid, Oviedo, Granada, Sevilla y Zaragoza. Otro intermedio que corresponde a Navarra, Barcelona y Madrid, y por último, el más joven, que corresponde al País Vasco.

1.2. ESTADO CIVIL:

El mayor predominio corresponde a los casados, estando estos representados por el 90.3% de la muestra. Esta proporción es prácticamente igual en todas las escalas, aunque dada la mayor edad media de la escala de Subinspección, en esta se hace esta proporción más aparente, con un 94%. Un 7.4% de la muestra esta soltera, y solo un 0.5% son viudos. La proporción de separados es del 1.8% correspondiendo la mayoría de las separaciones a la escala básica, con un 93% del total de los mismos.

Por regiones se aprecia que la mayor proporción de solteros corresponde al País Vasco (24.6%), Barcelona (11.2%), Navarra (9.2%) y Madrid (6.5%) en relación al resto. En este, no se aprecian diferencias significativas en las medias. Asimismo, los separados concurren en mas porcentaje en las regiones de La Coruña, País Vasco, Barcelona y Madrid.

1.3. NATURALEZA:

Un 57% de la muestra estudiada se distribuye alrededor de 14 provincias, siendo las de Granada, Sevilla y Caceres, las que proporcionan una mayor porcentaje de funcionarios, con un 18%. El 43% restante se distribuye entre 38 provincias.

Por Autonomías, Andalucía aporta el 28.7% de la muestra, Castilla-León el 19.2%, Castilla-La Mancha el 9.9%, Extremadura el 9.5% y Galicia el 9.1%. Observando la escala básica, en la siguiente tabla se muestra el lugar de nacimiento de los funcionarios adscritos a la misma, por comunidades autónomas:

COMUNIDAD AUTONOMA FRECUENCIA PORCENTAJE
ANDALUCIA 431 31.3%
ARAGON 50 3.6%
ASTURIAS 23 1.7%
BALEARES 1 0.1%
CANARIAS 8 0.6%
CANTABRIA 10 0.7%
CASTILLA-MANCHA 150 10.9%
CASTILLA-LEON 249 18.1%
CATALUÑA 19 1.4%
VALENCIA 43 3.1%
EXTREMADURA 129 9.4%
GALICIA 118 8.6%
MADRID 51 3.7%
MURCIA 52 3.8%
NAVARRA 3 0.2%
PAIS VASCO 9 0.7%
RIOJA 3 0.2%
CEUTA-MELILLA 22 1.6%
EXTRANJERO 7 0.5%
NO CONTESTA 10 ----
TOTAL 1388 100.0%

1.4. NIVEL EDUCATIVO:

Se han valorado el nivel de estudios alcanzado por los miembros participantes en el estudio, encontrandose una evidente relación entre el nivel y la escala a la que pertenecen los funcionarios. La distribución de la muestra según el nivel educativo alcanzado se muestra en la tabla siguiente:

NIVEL ALCANZADO FRECUENCIA PORCENTAJE
No terminó estudios primarios 11 0.6%
Estudios Primarios 527 30.1%
Bachiller Elemental o equivalente 615 34.4%
Bachiller Superior o equivalente 410 23.0%
Estudios medios 175 9.8%
Estudios superiores 48 2.7%

Distribuido el nivel de estudios según las distintas escalas, encontramos los resultados que mostramos a continuación:

NIVEL ALCANZADO SUPERIOR EJECUTIVA SUBINSPEC-CION BASICA
Primaria Incompleta 0.0% 0.0% 2.4% 0.7%
Primaria 10.0% 3.6% 23.8% 35.5%
BUP Elemental 16.7% 5.3% 48.8% 40.0%
BUP Superior 36.7% 45.2% 15.5% 18.6%
Estudios Superiores 23.3% 11.4% 4.8% 0.4%
N CASOS 30 281 84 1380

1.5. ESTRUCTURA DE CONVIVENCIA:

Existe una clara mayoría de sujetos casados (94.2%), por el porcentajes de personas que viven solas (5.8%). Estos porcentajes varían según regiones, siendo más frecuente en los destinos en el norte del país, la convivencia fuera de la estructura familiar estandard, bien solos, con compañeros o en centros internos.

Con referencia al tipo de vivienda, prácticamente el 72.1% tienen vivienda propia, estando un 21.7% en situación de alquiler y el resto (6.2%), en residencias, en viviendas cedidas, en pensiones, o con los padres. Este aspecto también varia según la región en la que se haya aplicado la encuesta. No existe a su vez, diferencias significativas entre las distintas escalas.

Se han considerado factores que condicionan la tenencia en propiedad de la vivienda, la edad, el tiempo de permanencia en el destino y el arraigo en el lugar de destino. El nivel de arraigo se ha valorado en base a cuestiones referentes a: el deseo de cambio de lugar de destino, la satisfacción con el actual lugar de destino, y la vivencia donde uno se considera que es (la sensación de procedencia o de pertenencia a un lugar o pueblo en el sentido genérico de la palabra).

2. CONSUMO DE ALCOHOL

El patrón de consumo de bebidas alcohólicas que predomina entre los encuestados es el de bebedor habitual moderado, que se caracteriza por un consumo diario y estable, pero nunca en cantidades que originen efectos biológicos o comportamentales inmediatos. Según esta tipología de frecuencia en el consumo y cantidad de alcohol consumida, se obtiene la distribución para el total de la muestra que se indica a continuación:

FRECUENCIA CANTIDAD MODERADA CANTIDAD

ELEVADA

CANTIDAD

EXCESIVA

HABITUAL 44% 23% 16%
OCASIONAL 7% 2.5% 0.0%
ESPORADICO 2.5% 0.0% 0.0%
NO BEBEDOR 5% 0.0% 0.0%

El 46.4% de los encuestados bebe vino diariamente una o mas veces, y el 52.3% cerveza. Dicho porcentaje desciende marcadamente cuando se trata de bebidas destiladas (coñac, whisky, ginebra, etc...) - un 9.5% - o aperitivos (vermouth, vinos generosos, etc...) - un 5.6% -. Por otra parte, la proporción de sujetos que consume alcohol tres o más veces al día según el tipo de bebida, es la siguiente:

---------------------------------

6.5% Vino

9.0% Cerveza

0.6% Aperitivos

0.7% Destilados

---------------------------------

El vino y la cerveza son las bebidas consumidas más habitualmente, aunque es de notar como existe un 26% de bebedores habituales de bebidas de alta graduación alcohólica. En la siguiente tabla se muestra la tipología del bebedor para cada tipo de bebida en el conjunto total de la muestra:

TIPO BEBEDOR VINO APERITIVOS CERVEZA DESTILADOS
HABITUAL MODERADO 57.0% 20.0% 61.5% 26.0%
HABITUAL ELEVADO 0.8% 0.1% 1.3% 0.1%
OCASIONAL MODERADO 15.0% 19.0% 19.0% 22.3%
OCASIONAL

ELEVADO

0.1% 0.0% 0.1% 0.2%
ESPORAD.

MODERADO

14.0% 23.5% 7.0% 22.0%
ESPORAD.

ELEVADO

0.1% 37.3% 11.0% 29.5%
NO BEBEDOR 13.0% 37.3% 11.0% 29.5%

En relación con la edad se observa un mayor consumo de vino a partir de los 40 años, dándose una correlación significativa directa entre la cantidad de vino consumida y edad. Por el contrario, los más jóvenes tienden a consumir más cerveza y bebidas de alta graduación. En este caso, la correlación es negativa y significativa. El consumo total medido en alcohol absoluto, no se ve influido significativamente por la edad y la correlación se hace prácticamente nula.

Esto se aprecia en la tabla siguiente, en la que se muestran los porcentajes de cada tipo de bebida medido en alcohol absoluto y día:

EDADES ALCOHOL TOTAL % VINO %APERITIVO % CERVEZA %DESTILADOS
20-34 53 C.C 24.5% 5.7% 49.6% 20.0%
35-44 57 C.C. 38.0% 4.8% 42.1% 15.3%
45-54 52.5 C.C. 49.7% 4.7% 36.5% 11.6%
55-64 46 C.C. 40.3% 5.1% 44.8% 10.6%

Por regiones, el porcentaje de consumo de alcohol cambia. Destacan por su mayor consumo en vino, las sedes de Oviedo, La coruña y Valladolid. Con respecto a la cerveza, el primero lugar lo ocupa Sevilla seguida de Madrid, y en destilados, País Vasco y Navarra-Rioja. La distribución es tal y como se muestra en la siguiente tabla:

REGION ALCOH. TOT/DIA % VINO %APERI TIVOS % CERVEZA % DES TILADOS
MADRID 63.8 C.C. 26.0% 4.0% 53.0% 17.0%
BARCELONA 42.8 C.C. 30.0% 5.5% 46.5% 18.0%
VALENCIA 43.4 C.C. 31.0% 4.0% 47.0% 18.0%
SEVILLA 52.2 C.C. 35.0% 5.0% 55.0% 5.0%
PAIS VASCO 52.0 C.C. 32.5% 7.5% 35.0% 25.0%
ZARAGOZA 45.7 C.C. 50.5% 2.0% 31.0% 16.5%
VALLADOLID 54.0 C.C. 52.0% 8.0% 25.0% 15.0%
LA CORUÑA 57.6 C.C. 57.0% 3.0% 29.0% 11.0%
OVIEDO 69.8 C.C. 58.0% 9.0% 16.0% 17.0%
GRANADA 56.8 C.C. 36.0% 4.0% 46.0% 14.0%
NAVARRA-RIOJA 72.8 C.C. 35.0% 4.0% 39.0% 22.0%
TOTAL 54.6 C.C. 36.0% 5.0% 43.0% 16.0%

 

DISCUSION

En este apartado de nuestro trabajo analizaremos los resultados obtenidos en relación a las características que reúne el grupo profesional de la policía, haciendo especial hincapié en aquellos datos que destacan del conjunto del estudio.

1. POLICIA Y ALCOHOL

Blackmore (1978) realizó una encuesta a 2300 policias en distintos departamentos en Estados Unidos, encontrando una frecuencia de consumo de alcohol cercana al 23% de los encuestados. Igualmente, Schwartz y Schwartz (1975), Kroes (1976) y Stratton (1978) realizando estudios parecidos en otras áreas diferentes del país, encontraron cifras parecidas en cuanto a la proporción de agentes que consumían bebidas alcohólicas.

En Reino Unido, un estudio paralelo fue el realizado por Davidson y Veno (1980). Estos autores además, apreciaron como este aumento en el consumo de alcohol mantenía una clara relación con la presencia de situaciones acontecimientos con un marcado carácter estresante que estaban a su vez, estrechamente vinculados a su trabajo habitual.

En el trabajo por nosotros evaluado, aunque los patrones de consumo se corresponden a los que se observan en la población general, si se considera la media diaria de alcohol absoluto por individuo, se obtendría una cifra bastante superior a la de la población general, aunque la prevalencia hallada en inferior a la anteriormente citada de Blackmore.

Destaca asimismo, las diferencias halladas entre las distintas regiones, siendo difícil de establecer las causas que motivan estas diferencias interzonales que crean, como vimos en el capítulo de resultados, tres grandes grupos o sectores. No es achacable a lo visto, la existencia en determinados centros, de cafeterías en los que este permitido la ingestión de bebida alcohólicas, además a un precio inferior al de otros centros provinciales. Si parece apreciarse que, el hábito de consumo coincide con la provincia o región donde se encuentra ubicado el centro. Así, es en la cornisa cantábrica donde prolifera más el consumo, disminuyendo en la cuenca mediterránea, siendo esto coincidente con los índices medios de la población de dichas zonas.

Cabe señalar también, que el estado civil no se halla relacionado con la ingesta, aunque si influye el tipo de convivencia, dándose una mayor frecuencia en aquellos que viven separados de su familia.

Tampoco es significativa la ingesta de alcohol con el nivel de salud percibido, aunque se pueda captar una cierta sensación de baja en la autoestima.

2. POLICIA Y MORBILIDAD PSIQUIATRICA

French (1975) planteó una encuesta, estudiando a 23 grupos de profesionales, entre los que se encontraban representado el estamento policial, determinando las tasas de síntomas de ansiedad y depresión. En su estudio halló que los policías presentaban altos niveles de ambas patologías. Este estudio fue refrendado por Schwartz y Schwartz (1975). No obstante, un diseño planteado en el Centro de Salud Mental de Tennessee (USA) entre los años 1972 y 1974 por Richard y Fell, no estableció diferencias estadísticamente significativas entre la media de aparición de estas patologías en el colectivo en cuestión comparado con otros grupos profesionales.

Por ello, y aún no estando clara la significación entre ambos parámetros, Blackmore estudió la presencia de problemas de salud con carácter general en el colectivo policial, encontrando una prevalencia global de problemas de salud física de un 36%, lo cual era elevado en relación a otros colectivos. También Fell señaló en su estudio de 1975, que el número de hospitalizaciones era mayor en nuestro colectivo en estudio.

En el estudio planteado, se aprecia la asociación entre el riesgo comparativo de la salud por el estrés en el policía. Así, se constata en la valoración de los cuestionarios GHQ, en los cuales, las personas que tienen una mala o pobre percepción de su salud, perciben asimismo, un alto riesgo comparativo para las enfermedades depresiva y las crisis cardíaca, e igualmente, al contrario. Esto se ha valorado como que de alguna manera, que no se puede explicar absolutamente, ambos conceptos se mantienen interrelacionados teniendo cabida, la potenciación de recursos positivos por parte de los funcionarios con más capacidad de criterio para enfrentar dichas situaciones estresantes.

3. POLICIA Y CARACTERES PSICOSOCIALES

Valorando las características sociofamiliares, Blackmore (1978) encuentran una prevalencia de un 37% de problemas matrimoniales graves. Se aprecian asimismo, en estudios realizados por Kroes (1975), Walrod (1978), Wallace (1978) y Davidson y Veno (1980) conclusiones relacionadas con los factores estresantes que inciden en la salud de los policías, llegándose a formular entre otras, las de que actúan como factores de estrés, la complejidad del trabajo, la responsabilidad del mismo, máxime cuando esta comporta un cierto control sobre la seguridad de otras personas, la rigidez y arbitrariedad de las normas laborales, la mecanización de ciertos procesos laborales, que conlleva frustración y rutina, la falta de comunicación en los distintos escalones en la Organización, el trabajo en turnos, ... También es han relacionado como factores estresantes, imbricados al trabajo, las actitudes poco favorables de la población, el aislamiento social, el riesgo de peligro físico por los especiales cometidos, ...

De entre todos los citados, los más significados en los estudios han sido la asumción del grado de responsabilidad, y las malas actitudes poblaciones con respecto a los trabajadores, acompañado del fenómeno de aislamiento social que esto acarrea.

4. POBLACION

Aunque la edad media para todo el conjunto de los policías es de 38.4 años, hay que destacar como las escalas diferencian claramente a la población estudiada desde el punto de vista de la edad. Una escala, la superior, no solo tiene una media de 40 años, sino que el 40% de la misma supera los 55. Por el contrario, en el escala básica el 36% no llega a los 35 años.

En la siguiente tabla apreciamos las diferencias en las distintas escalas mediante una dicotomización en los 45 años:

EDAD SUPERIOR EJECUTIVA SUBINSPEC. BASICA
Más 45a 77% 64% 33% 13%
Menos 45a 23% 36% 67% 87%

Lo que más hay que destacar de los datos observados es la diferente distribución según la región policial de la que se trate, que resulta estadísticamente significativa y que oscila entre los 33.4 años de media en el País Vasco y los 41.7 años en Zaragoza.

Estas diferencias de edad, que se hacen todavía más evidentes si se considera exclusivamente la escala básica, configuran claramente tres grupos diferenciados de regiones policiales: Uno más joven, que corresponde al País Vasco, otro intermedio, con Navarra, Barcelona y Madrid, y por último, otro más viejo con el resto de las regiones. Se puede plantear la posibilidad de que esta correlación se deba a la especial dinámica en los destinos que se da dentro del C.N.P., lo cual tiene que ver, de alguna manera, con la distribución de la naturaleza u origen de los policias.

Esta distribución geográfica además, no tiene un carácter uniforme, sino que presenta una característica bimodal clara: Un 80% de los funcionarios proceden practicamente de 5 comunidades autónomas, y el 20% restante, procede de las otras 13, habiendo 7 comunidades que proporcionan solo el 7% de los policias. Esta particular distribución geográfica de la motivación hacia la profesión de policía hay que ponerla en relación con factores socioeconómicos y de alguna forma, explica alguna de las características que tiene esta población, como por ejemplo, su bajo nivel educativo general.

Es importante valorar también el nivel de arraigo, y las frustaciones en las espectativas en los cambios de destino como causas de alteraciones de origen psiquiátrico que se encuentran significativamente relacionadas.

  

CONCLUSIONES

1.- El Cuerpo Nacional de Policía no presenta, valorando en su conjunto, los factores de estrés que se han citado en el trabajo, niveles de salud general por debajo de los de la población general de igual sexo y edad. El nivel de salud autopercibida es, en general, semejante y no parece presntar un aumento en el uso de servicios médicos o un aumento en los episódios de I.L.T.

2.- La prevalencia de morbilidad psiquiátrica, medida por el GHQ, es de un 7.6% y puede considerarse semejante a la de la población general de igual sexo y edad. No hay asimismo, aumento en los procesos de absentismo ni en el consumo de psicofármacos. Esta prevalencia no se encuentra asociada a la edad, nivel educativo o estado civil.

3.- El porcentaje de consumo de alcohol y el porcentaje de bebedores excesivos es superior a los que se encuentra en la población general, ajustada en edad y sexo, constituyendo el principal problema de salud de los policías. No hay sin embargo, una prevalencia de alcohólicos superior a la que se establece para la media de la población general.

4.- Un grave factor de riesgo planteado en el problema del consumo de alcohol, es la forma de convivencia, siendo factor de riesgo, la vivencia fuera del nucleo familiar.

5.- No se han encontrado diferencias significativas entre el nivel de salud general y el nivel educativo.

 

BIBLIOGRAFIA

Aleksandrov D.: Studies on the epidemiology of hypertension in Poland. In J. Stamler (ed): The epidemiologic of hypertension: Proocedings of an international symposium. New York: Grune Stratton, 1967.

Apley MH, and Trumbull R.: Development of the stress concept. In M.H. Appley and R. Trumbull (eds): Dynamics of stress. New York: Plenum Press, 1986.

Blackmore J.: Are police allowed to have problems of their own. police magazine 3: 47-55, 1978.

Bolm W.: Zum einflus beruflicher Belastungen auf die Entstehung psychischer Krisen - eine Klinische Untersuchung. Psuchiatric Praxis 7: 172-177, 1980.

Brenner MH.: Impact of social and industrial changes on psychopathology: a view of stress from the standpoint of macro social trends. In L. Levi (ed): Soociety, stress and disease: The psychosocial environment and psychosomatic diseases. London: Oxford University Press, 1981.

Cahalan D, Roizen R, and Room R.: Alcohol problems and their prevention: Publics attitudes in California. In R. Room and S. Sheffield (eds): The Prevention of Alcohol Problems: Report of a Conference. Sacramento, CA: Office Alcoholism, Health Agency, 1974.

Canino GJ, Bird HR, Shrout PE et al.: The Spanish Diagnostic Interview Schedule. Archives of General Psychiatry 44: 720-726, 1987.

Caplan RD, Cobb S, French JRP, Harrison RV, and Pinneau SR.: Job demands and worker health. Washington: U.S. Government Printing Office, 1975.

Cobb S.: Social support as a moderator of life stress. Psychosomatic Medicine 38: 300-314, 1976.

Cobb S, and Rose RM.: Hypertension, peptic ulcer and diabetes in air traffic controllers. J.A.M.A. 224: 489-492, 1973.

Cohen S, and Syme SL.: Issues in the study and application of social support. In S. Cohen and SL Syme (eds): Social support and health. London: Academic, 1985.

Cooper CL; and Davidson M.: Las fuentes del estrés en el trabajo y su relación con los ambientes no laborales. In R. Kalimo, M.A. El-Batawi, and C.L. Cooper (eds): Los factores psicosociales en el trabajo y su relación con la salud. Ginebra: O.M.S., 1988.

Cooper CL, and Marshall J.: Occupational sources of stress. A review of the literature relating to coronary heart disease and mental ill health. Journal of occupational psychology 49: 11-28, 1976.

Cooper CL, and Marshall J.: Sources of managerial and white collar stress. In C.L. Cooper and R. Payne (eds): Stress at work. Chichester: Wiley, 1986.

Davidson MJ, and Veno A.: Stress and the policeman. In C.L. Cooper and J. Marshall (eds): White-collar and professional stress. London: Wilwy, 1980.

Dilling H, and Weyerer S.: Prevalence of mental disorders in the small-town-rural region of Trannstein (Upper Bavaria). Acta Psychiatrica Scandinavica 69: 60-79, 1984.

Dohrenwend BP, and Dohrenwend BS.: Social status and Psychological Disorder: a causal inquiry. New York: John Wiley, 1987.

Dohrenwend BP, and Dohrenwend BS.: Social and Cultural influences on Psychopathology. Annual review of Psychology 25: 417-452, 1974.

Eitinger L.: Concentration camps survivors in Norwai and Israel. In C.H. Zwingmann and M. Pfister-Ammende (eds): Uprooting and after. Berlin: Springer, 1973.

El-Batawi MA.: Problemas de salud psicosociales de los trabajadores en los países en desarrollo. In R. Kalimo, M.A. El-Batawi, and C.L. Cooper (eds): Los factores psicosociales en el trabajo y su relación con la salud. Ginebra: O.M.S., 1988.

Elliot GR, and Eisdofer C.: Stress and human health: analysis of implications of research. New York: Springer, 1982.

Folkman S,and Lazarus RS.: An analysis of coping in a middle-aged community sample. Journal of health and social behavior 21: 219-239., 1980.

Franch JRP.: Comparative look at stress and strain in policemen. In W.H. Kroes and J.J. Hurrell (eds): Job stress and the police officer. Washington: U.S. Government Printing Office, 1975.

Fried M.: Social differences in mental health. In J. Kosa, A.E. Antonovsky, and I.K. Zola (eds): Poverty and health. Cambridge. Mass: Harvard University Press, 1969.

Goldberg D.: The Detection pf Psychiatric Illness by questionnaire. London: Oxford University Press, 1972.

Goldberg D.: Manual of the GHQ. Windsor: N.F.E.R., 1978.

Gore S.: Stress-Buffering Functions of Social Supports: An appraisal and clarification of research models. In B.S. Dohrenwend an B.P. Dohrenwend (eds): Stressful Life Events and their contexts. New Brunswick: Rutgers University Press, 1984.

Gore S.: Social support and styles of coping with stress. In S. Cohen and L. Syme (eds): Social support and health. New York: Academic, 1985.

Guralnick L.: Mortality by occupation and cause of death (nº 3,4,5) among men 20 to 64 years of age, U.S. 1950. Washington: USDHEW PHS, 1963.

Henry JP, and Stephens PM.: Stress health and the social environment: a sociobiologic approach to medicine. New York: Springer, 1980.

Hepworth s.: Moderating factors of the psychological impact of unemployment. Journal of occupational psychology 53: 139-146, 1980.

Hoiberg A.: Occupational stress and illness incidence. Journal of occupational medicine 24: 445-451, (1982).

Jarvis, E.: Report on insanity and Idiocy in Massachusetts by the Commion on Lunacy under Resolve of the Legislature of 1854. Boston: William White, 1855.

Kalimo R, and Mejman T.: Respuestas psicológicas y de conducta al estrés en el trabajo. In R. Kalimo, M.A. El-Batawi, and C.L. Cooper (eds): Los factores psicosociales en el trabajo y su relación con la salud. Ginebra: O.M.S., 1988.

Kasl SV.: Epidemiological contributions to the study of work stress. In C.L. Cooper and R. Payne (eds): Stress at work. Chichester: Wiley, 1986.

Katschnig H, and Strotzka H.: Epidemiologic der Neurosen und Psychosimatischen Storungen. In M Blohmke, C.H. v.Ferber, K.P. Kisker, and H. Schaefer (eds): Handbuch der Sozialmedizin. Stuttgart: Enke, 1977.

Kornhauser A.: Mental health of the industrial worker. New York: Wiley, 1965.

Kroes WH, Margolis BL, and Hurrell JJ.: Job stress in policemen. Journal police of science and administration 2: 145-155, 1974.

Kroes WH.: Society´s victim-the policeman: an analysis of job stress in policing. Springfield, Ill: Thomas, 1976.

Kuhlorn E.: Spriten och jobbert. Alkoholfraagen 65: 222-230, 1971.

Lauter H.: Epidemiologie der grossen psychiatrischen Storungen. In M. Blohmke, C. von Ferber, K.P. Kisker, and H. Schaefer (eds): Handbuch der Sozialmedizin. Stuttgart: Enke, 1977.

Levy L.: Social class and mental disorders. Psychiatria Clinica 7: 271-286, 1974.

Levi L.: Las enfermedades psicosomaticas como consecuencia del estrés profesional. In R. Kalimo, M.A. El-Batawi, and C.L. Cooper (eds): Los factores psicosociales en el trabajo y su relación con la salud. Ginebra: O.M.S., 1988.

Lief A.: The Commonsense Psychiatry of Dr. Adolf Meyer. New York: McGraw-Hill, 1948.

Locke EA.: The natura and causes of job satisfaction. In M.D. Dunnette (ed): Handbook of induistrial and organizational psychology. Chicago: Rand McNally, 1976.

Margolis BL, and Kroes WH.: Work and the health of man. In J. O´toole (ed): Work and the quality of life. Cambrigde, Mass: MIT Press, 1974.

Martinez RM, and Martin L.: Patrones de consumo de alcohol en la Comunidad de Madrid. Comunidad y Drogas 5: 39-62, 1987.

Mason JW.: A re-evaluation of the concept of "non-especificity" in stress theory. Journal of Psychiatric Research 8: 323-333, 1971.

Matussek P.: Die Konzentrationslagerhaft un ihre Folgen. Berlin: Springer, 1971.

Muñoz PE, Vazquez JL, Pastrana E, Rodriguez F, and Oneca C.: Study of the validity of Glodberg´s 60 items in its Spanish version. Social Psychiatry 13: 99-104, 1978.

Muñoz PE, Vazquez JL, Rodriguez F, Pastrana E, and Varo J.: Adaptación española de General Health Questionnaire (GHQ) de D.P. Goldberg. Archivos de Neurobiología 42: 139-158., 1979.

Nerell G, and Wahlund I.: Stressors and strain in white collar workers. In L. Levi (ed): Sociaty, stress and disease: working life. Oxford: Oxford University Press, 1981.

Ojesjo L.: The relationship to alcoholism of occupation, class and employment. Journal of occupational medicina 22: 657-666, 1980.

Paikel E.: Causal relationships betwen clinical depression and life events. In J.E. Barrett (ed): Stress and mental disorders. New York: Raven, 1979.

Parker G.: Parental characteristics in relation to depressive disorder. British Journal of Psychiatry 134: 138-147, 1979.

Perris H.: Towards and integrating theory of depression focusing of the concept of vulnerability. Integrative Psychiatry 5: 27-39, 1987.

Petras JW, and Curtis JE.: The current literature on social class and mental disease in America: Critique and bibliography. Behavioral Science 13: 382-398, 1968.

Plant MA.: Occupations, drinkins patterns and alcohol- related problems: Conclusions from a follow-up study. British Journal of Addiction to alcohol and other drugs 74: 267-274, 1979.

Porter LW, and Steers RM.: Organizational, work, and personal factors in employers turnover abd abseteeism. Psychological Bulletin 80: 151-176, 1973.

Richard WC, and Fell RD.: Health factors in police job stress. In W.H. Kroes and J.J. Hurrell (eds): Job stress and the police officer. Washington: U.S. Government Printing Office, 1975.

Robins LN, Helzer JE, Croughan J, and Ratcliff K.: The National Institute of Mental Health Diagnostic Interview Schedule. Its history, characteristics and validity. Archives of General Psychiatry 38: 381-399, 1981.

Robins LN, Helzer JE, Ratcliff K, and Seyfried W.: Validity of the diagnostics interview Schedule. Version II: DSM-III diagnoses. Psychological Medicina 12: 855-870, 1972.

Roman PH, Trice HM: The development of deviant drinking behavior: occupational risk factors. Archives of environmental health 20: 424-435, 1970.

Roman PH, Trice HM.: Psychiatric impairment among ´Middle Americans: Surveys of work organizations. Social Psychiatry 7: 157-166, 1972.

Rosenman RH.: Psychosomatic risk factors and coronary heart disease: Indications for specific preventive therapy. Berna: Huber, 1983.

Rudolph G.: Die Bedeutung von Lebensveranderungen fur den Ausbruch neurotischer Symptomatik. Psychotherapie and medical Psychologie 24: 198-215, 1974.

Rutter M.: Resilience in the face of adversity. Protactive factors and resistance to psychiatric disorder. British Journal of Psychiatry 147: 598-611, 1985.

Sánchez JJ, Nieto JA, Casado J, et al: Turnicidad en la policía. Policía

Schwartz JA, and Schwartz CB.: Personal problems of the police officer: A plea for action. In W.H. Kroes and J.J. Hurrell (eds): Job stress and the police officer. Washington: U.S. Government Printing Office, 1975.

Seamonds BC.: Stress factors and their effect ob absenteeism in a corporate employee group. Journal of occupational medicine 24: 393-397, 1982.

Siassi I, Crocetti G, and Spiro HR.: Lonelines of dissatisfaction in a blue collar population. Archives of general psychiatry 30: 261-265, 1974.

Stafford EM, Jackson PR, Banks MH.: Employment, work involvement and mental health in less quealifield young people. Journal of occupational Psychology 53: 291-304.

Stratton JB.: Police stress: An overview. Police Chief 4: 58-62, 1978.

Symonds M.: Emotional Hazards of Police Work. American Journal of Psychoanalysis 30: 155-160, 1969.

Thoits PA: Conceptual methodological and theoretical problems in studying support as a buffer against life stress. Journal of health and Social Behavior 23: 145-159, 1982.

Tuke DH.: Insanity in Ancient and Modern Life, with Chapter on its Prevention. London: McMilla, 1878.

Veno A, and Davidson MJ.: A relational model of stress and adaptation. Man-environment Systems 8: 75-89, 1978.

Venzlaff U.: Die Psychoreaktiven Storungen nach Enschadisgungspflichten ereignissen. Berlin: Springer, 1958.

Vogel R, Bell V, Blumenthal S, Neumann NU, and Schuttler R.: The effect of work and work related stress factors on the course of Psychiatric disorders. In M.C. Angermeyer (ed): From social class to social stress. Berlin: Springer-Verlag, 1987.

Vroom VH.: Industrial social psychology. In G. Lindzey and E. Aronson (eds): Handbook of social psychology. Reading, Mass: Addison-Wesley, 1969.

Wallace L.: Stress and its impact on the law enforcement officer. Campus Law Enforcement Journal 8: 36-40, 1978.

Weyerer S, and Dilling H.: Employment and mental health. Results from the upper Bavarian Field study. In M.C. Argermeyer (ed): From social class to social stress. Berlin: Springer, 1987.

Wiegand RA.: Alcoholism in industry (USA). British Journal of addiction 67: 294-306, 1972.

 

SESLAP. Última actualización 29-mar-04